Luis Yeray Gutiérrez, Alcalde de San Cristóbal de La Laguna, invita a participar en las fiestas del Cristo

Cada festividad del Santísimo Cristo de La Laguna es un reencuentro de la ciudad con su identidad y con su memoria. Cada vez que la venerada imagen regresa a nuestras calles, se renueva el voto de los laguneros y las laguneras con los valores que a lo largo del tiempo han contribuido a configurar la naturaleza de nuestra ciudad desde su fundación. Valores como la solidaridad, el sentido de la justicia, la defensa de la paz y de la libertad, que hoy más que nunca debemos reivindicar, y que la figura del Cristo crucificado tan bien representa.
Las ciudades que cuentan con una larga historia como San Cristóbal de La Laguna siempre han entrelazado patrimonio histórico, fe y devoción. Cinco siglos han transcurrido desde que la talla de la venerada imagen desembarcara en la isla procedente de Flandes. Más de 500 años desde que el corazón lagunero se comprometiera a proteger el legado cultural que nuestros antepasados nos han ido transmitiendo.
Un legado que no deja de subrayar el importante valor patrimonial de la ciudad. Es así como este año, además, cumplimos un cuarto de siglo ostentado la prestigiosa distinción de ser Ciudad Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Veinticinco años de una declaración que cambió nuestra propia percepción del lugar que habitamos, de su pasado, de sus oportunidades y desafíos del futuro. Y en todos esos momentos siempre está El Cristo, como un faro que nos marca el camino.
Cuando el cielo nocturno se ilumine con los fuegos artificiales en la noche del 14 de septiembre, no solo celebramos la devoción al Cristo, sino también 25 años formando parte del prestigioso grupo de ciudades que el mundo entero reconoce por su belleza e historia. En cada chispa que ilumine el cielo, la ciudad gritará al mundo su orgullo de ser, no solo una ciudad de fe, sino también un tesoro cultural para toda la humanidad.
La procesión, que con fervor serpentea por nuestras calles, brilla con el orgullo de quien sabe que es única. Y cuando el Cristo es llevado al corazón de La Laguna, la Catedral, esas mismas paredes de la ciudad, que susurran historias de siglos pasados, nos recuerdan al mismo tiempo nuestra rica herencia. Una herencia que no solo se manifiesta a través de sus obras de arte, de sus monumentos y de sus piedras, sino, sobre todo, en el espíritu de tolerancia y universalidad que nos alienta. Una herencia de la que todos los habitantes de La Laguna deben sentirse orgullosos y que entre todos y todas debemos custodiar y velar. Pertenecemos a un lugar que a lo largo de los siglos ha sido cruce de caminos entre fe, historia y patrimonio. El Cristo nos lo recuerda y ese es nuestro principal motivo de celebración. ¡Felices fiestas!
Luis Yeray Gutiérrez Pérez
Alcalde de San Cristóbal de La Laguna
