Los sindicatos reclaman en las movilizaciones que la recuperación económica llegue a los trabajadores

Los sindicatos han vuelto a llevar su reivindicación a la calle en el Primero de Mayo para exigir a la patronal un pacto salarial y al Gobierno la derogación de los dos últimas reformas laborales, que permitan tener salarios, empleos y pensiones dignas.
Por lo expresado por los seretarios generales de CCOO y UGT, Ignacio Fernández Toxo y Pepe Álvarez, y del resto de organizaciones, no parece que vaya a ser la única vez que pisen el asfalto en este año para tratar de que la recuperación económica llegue a los trabajadores, en un conflicto que se extenderá también a las empresas.
Bajo el lema «No hay excusas. A la calle», los sindicatos han convocado 73 manifestaciones en todas las capitales de provincia y ciudades españolas más importantes con demandas laborales y sociales y una fuerte carga crítica contra la corrupción.
«Mientras nos estaban robando a manos llenas nos decían que había que apretarse el cinturón. Es insoportable, es insoportable como que se mantenga la reforma laboral» ha asegurado Pepe Álvarez, que ha pedido la derogación de inmediato de esta ley.
Recuperar derechos
Los sindicatos confían en la «pluridad» del actual Parlamento y la debilidad del Gobierno en minoría de Mariano Rajoy, después de un año de interinidad, para poder exigir la retirada de esta y la anterior reforma laboral.
Los sindicatos han insitido en el mensaje a la patronal de que en este 2017 en el que se tienen que cerrar la mayoría de los convenios colectivos se puede convertir en un «calvario» si no se cierra el pacto salarial. Álvarez ha pedido la movilización de los trabajadores. «Nunca el movimiento obrero ha hecho una conquista sin movilizarse», ha asegurado.
El secretario general de UGT en Cataluña, Camil Ros, ha hecho autocrítica en Barcelona antes decenas de miles de manifestantes, al asegurar que los sindicatos se han movilizado poco los últimos años y ha afirmado que, ahora, «ha llegado el momento de decir basta. Para Ros, «la crisis ha sido una estafa, una excusa para romper nuestro modelo social, el estado de bienestar».
