Leyendas laguneras de otoño: Las ánimas de sor Úrsula de San Pedro y don Jerónimo de Grimón (V), por Julio Torres

EPÍLOGO (I)
La trágica historia de amor de don Jerónimo de Grimón y Rojas y Sor Úrsula de San Pedro es uno de los muchos capítulos que componen el libro de leyendas de la Muy Noble, Fiel, Leal y de Ilustre Historia Ciudad de San Cristóbal de La Laguna. Porque durante mucho tiempo fue eso, solo una leyenda. Leyenda que, quien se atrevía, contaba entrecortada, en voz baja, que disminuía aún más cuando se osaba mentar el nombre de sus protagonistas.
Fue así como me la contó el poeta lagunero José Manuel García Cabrera, que en aquella época contaba con más de ochenta años. Al él se la había relatado el docto presbítero José Rodríguez Moure.
Entonces para la mayoría de los que la conocían era tan solo una leyenda que únicamente se narraba el Día de Fieles Difuntos, a la luz de crepitantes mariposas flotando en un plato rebosante de aceite y agua, y envalentonados por el vino nuevo que se había empezado a degustar para que las castañas no “enyugasen”.
José Manuel me la susurró en los últimos años de la década de los 80. Curiosamente, poco después, el famoso juez Marino Barbero, que investigaba sobre el tema, me solicitó información sobre la picota de La Laguna, esa plataforma sobre la que se cercenaba la cabeza de los condenado, y por tanto, también la de Jerónimo de Grimón y Rojas. Poco se había escrito sobre el tema, sólo algunos apuntes desde el punto de vista histórico.
Así que, como decimos coloquialmente, “tirando del hilo”…empecé a reconstruir la leyenda y la historia tras la leyenda, en un relato que publiqué por primera vez en 1994.
Porque el trágico fin de sor Úrsula de san Pedro y Jerónimo de Grimón no es una leyenda, sino una dramática historia. Aunque poca, se conserva documentación que lo prueba: testamentos, actas de Bautismo, la provisión del juicio, la escritura de dote para el ingreso de la joven Úrsula en el convento y el asiento de su fallecimiento en la documentación del mismo…
