«Las Orejas» un dulce tradicional del carnaval del Cantábrico

Las pastelerías de Oviedo anuncian la temporada de «los orejas de carnaval».

Vivimos en un país lleno de delicias gastronómicas, y lo bueno es que cada región e incluso cada pueblo, tiene sus propias recetas para los días especiales, fiesta y celebraciones, esas que se quedan en el recuerdo y pasan de generación en generación. La Semana Santa es una de esas épocas del año en las que parece que echamos la vista a esos dulces tradicionales. Pues, en este caso, nos vamos a ir unos días antes para degustar las Orejas de carnaval, una golosina típica de los días previos a la cuaresma. Son un dulce que, con éste y otros nombres, se repite por toda la geografía española como una propuesta sencilla pero muy sabrosa. Una torta frita de anís que te va a recordar a las rosquillas de la abuela, pero con un punto crujiente que te va a encantar.

Orejas de carnaval. Receta fácil y rápida

Ingredientes

2 huevos pequeños
50 ml de anís o aguardiente de caña
500 g de harina trigo común 00 (y un poquito más por si necesitas engordar la masa, un 10% aprox.)
Una pizca de sal (5 g.)
100 g de mantequilla o manteca de cerdo (receta original)
120 g de azúcar glass
La ralladura de 1 limón, una naranja o 2 mandarinas (a vuestro gusto)
200 ml. de agua templada
Azúcar glass para espolvorear
Aceite de oliva extra virgen (para freír las orejas)

Estirado y forma de las hojuelas

El siguiente paso es el estirado de la masa, cogemos porciones de dos centímetros, del tamaño de una nuez. Aplastamos un poco y estiramos en la encimera de la cocina con la ayuda del rodillo o de una botella.

Un pequeño truco es untar con aceite de oliva el rodillo para que sea más fácil el estirado pero no debemos emplear harina aunque se pegue. Si nos pasase podemos untar la zona de trabajo también con un poco de aceite de oliva.

Los pañuelos de oreja deben de quedar super finos, como el papel, lo más posible. Este paso es muy importante porque unas orejas gruesas no van a gustar. Lo que vamos a conseguir es comer tostas fritas, recordad: muy finas. Con estas medidas da para unos 20 pañuelos de 18 cm x 12 cm más o menos.

Ahora es el momento de darle la forma si queremos. Con los dedos hacemos un pliegue en un lateral dándole la forma deseada, en este caso de oreja, pañuelo o láminas.

Fritura de las orejas

Ponemos una sartén con abundante aceite de oliva virgen extra y calentamos a fuego medio-bajo. Añadimos un pedacín de masa a la sartén y cuando se dore es cuando debemos empezar a freír.

He empleado aceite de oliva virgen extra suave pero para aquellos que no le guste el sabor fuerte que da podéis emplear aceite de girasol.

Las orejas de esta receta son como las hace mi madre pero si quieres que tengan forma de oreja, sólo tienes darle con un tenedor y empujar desde un borde de la masa al centro para hacer la forma de una oreja. Son unos segundos mientras la masa se endurece un poco para que quede crujiente.

Freímos las orejas por los dos lados hasta que estén doradas. Mejor freír en una freidora o en cazo o sartén ancha con aceite suficiente para que queden sumergidas.

Este proceso es muy rápido y debemos controlar que el aceite no se nos queme. Para conseguir que las orejas nos queden crujientes y un poco huecas necesitamos la temperatura exacta del aceite, de entre 175 a 180º C. Así es muy fácil de controlar la fritura. Retiramos a un plato con papel de cocina absorbente para retirar el exceso de aceite.

Presentación final

Sólo nos queda espolvorear con azúcar glass al gusto. O como a mí me gusta con un poco de azúcar glass mezclado con canela en polvo.

Dejamos enfriar y degustamos recién hechas, a temperatura ambiente o frías. Simplemente deliciosas.

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