Las Misas de Luz. Por Julio Torres

Hasta comienzos del s. XVII, conocemos muy poco acerca de las fiestas navideñas en La Laguna. Es en estas fechas cuando tenemos noticia de que su preparación se iniciaba el 18 de diciembre, con las Misas de Aguinaldo o de Luz y que entonces fueron prohibidas por los “Mandatos” de visita, porque, en palabras del visitador, “los mozos traviesos y otras personas mal compuestas se van a la puerta de la iglesia y allí hacen y dicen descomposturas indignas de aquel lugar” .

Todas las parroquias canarias, tanto en las zonas urbanas como en las agrícolas, celebraban las denominadas Misas de Luz, porque tenían lugar a la aurora –entre las cuatro y las cinco y media de la mañana-, como anunciado el hecho inminente del alumbramiento de María, del nacimiento del Niño que romperá las tinieblas, las horas donde diablos y brujas andan sueltos, porque Él es la luz del mundo .

El repique de las campanas anunciaba estas misas cantadas con villancicos, que, en algunas iglesias, acompañaban instrumentos de cuerda. No faltaban en estas misas los niños, cada uno con una flauta de caña, confeccionada con tres agujeros en la parte baja para regular con los dedos las distintas melodías que el compás de un tambor y las castañuelas marcaban a intervalos de tiempo desde el coro por indicación del sochantre.

Al término de las misas era costumbre, sobre todo en las zonas urbanas, comprar castañas calientes, almendras y crocantes en los puestos; en las casas pudientes se tomaban pasteles de carne y truchas de batata .

Desde 1903, con la promulgación por Pío X del Motu Propio sobre la música sagrada , las Misas de Luz empezaron a decaer, subsistiendo en algunas zonas como Taganana. En la actualidad sólo se celebran en La Palma.

La prohibición de cantar villancicos en las iglesias tuvo su correlato en las ordenanzas municipales de 1903: “En los templos, durante la celebración de la Misa del Gallo, deberá guardar el público el orden y compostura debidos, quedando prohibido a los concurrentes hacer uso, en dichos sagrados recintos, de instrumentos músicos o de ruido, de ninguna clase” .

Y es que no sólo se interpretaban villancicos en las iglesias, sino que dentro de los templos y en sus alrededores, se producía gran algarabía, con manifestaciones más paganas que religiosas. Al menos eso es lo que relata Olivera, años antes de la prohibición, el 25 de diciembre de 1859 .

“La costumbre inmemorial, de origen indudablemente egipcio, cuando los antiguos habitantes de Chemmis celebraban con instrumentos rústicos y pastoriles el nacimiento de su año agrícola, simbolizado por el dios Horus, lo que fue traducido en casi toda la redondez del globo, sin que pudiese el cristianismo librarse de éstas y otras muchas prácticas paganas, en nuestra M.N. ciudad de La Laguna, habiendo degenerado monstruosamente esta inocente música, sus profanos coribantes celebran hasta el año próximo pasado el nacimiento del verdadero Dios y Redentor del mundo, con un atronador y molesto fuego graneado de cuernos y caracoles horadados, muchas veces desde el toque de las oraciones, hasta que el sol con sus benéficos rayos venía a redimirnos de tan infernal y tenebrosa tempestad. Este año, sin necesidad de una prohibición expresa, que suele aguijar el deseo de perpetrar los delitos o las faltas, merced a la prudencia de nuestro digno alcalde don Lorenzo de Montemayor y a los temores con que sus habitantes miran su enérgica actitud en la administración del pueblo, hemos observado, no sin extrañeza, que apenas se haya oído uno que otro caracol y eso precisamente a la hora de la misa de luz”.

De cualquier forma, las ordenanzas de 1903 se aplicaron a criterio de los párrocos, de ahí que en la Misa del Gallo se siguiera interpretando villancicos.

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