La Semana marinera. Coplas canarias y poemas al mar. Fernando García-Ramos

Fernando García-Ramos y Fernández del Castillo nació en Santa Cruz de Tenerife el 30 de noviembre de 1931. Vive desde su infancia en La Laguna, ciudad en la que ha desarrollado casi toda su vida académica. Esta casado con la pintora Arminda del Castillo. Hermano del periodista Alfonso García-Ramos, también estudió en el Colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle) y el bachillerato en la academia «Tomás de Iriarte» y en el Instituto «Cabrera Pinto». Doctor en Bellas Artes por la Universidad de La Laguna ha sido catedrático de Dibujo arquitectónico y director de la Escuela Universitaria de Arquitectura Técnica de la misma universidad. Asimismo fue director del Departamento del Expresión Gráfica en Arquitectura e Ingeniería de la Universidad de La Laguna. Ha escrito más de 21 poemarios y una antología poética que han tenido como marco el patrimonio intangible de Canarias.3 Artista y trabajador infatigable, la mayor parte de su obra plástica se encuentra dispersa en espacios públicos de Canarias. Además tiene obra en la colección permanente del Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife y esculturas de gran formato en las Universidades de La Laguna y de Las Palmas de Gran Canaria. También se encuentran obras suyas en el Florida Museum of Hispanic and Latin American Art de Miami, en la Casa-Museo José Martí de La Habana, en la Accademia Araldíca Universale «La Crisalide» de Catania, Sicilia…4 Sus esculturas también se encuentran en colecciones particulares en Madrid, Barcelona, Sevilla, París, Berlín, Japón, Macedonia y Lima.
En el año 2004 terminó el libreto de ópera La dama del mar, cuya música es del profesor Arístides Pérez Fariña. En la actualidad se dedica exclusivamente a la poesía y la escultura.
Que libre campo es el mar.
nadie lo asurca ni siembra,
ni tiene majanos blancos,
ni tiene lindes ni cercas.
Fruto es el peje en la barca,
si el campesino lo pesca;
hay que adentrarse sin miedo,
hay que meterse en la brega,
hay que bogar duramente
contra el viento y la marea,
bajo el sol que no perdona,
bajo la noche sin tregua.
