La sala principal del Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo llevará el nombre de Ana María Vidal-Abarca por iniciativa del ministro del Interior

El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, ha tomado la decisión de que la Sala de Exposición Permanente del Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo, con sede en Vitoria, lleve el nombre de Ana María Vidal-Abarca, cofundadora de la Asociación Víctimas del Terrorismo y primera presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, fallecida el pasado día 15 de junio.
El ministro del Interior ha tomado esta decisión después de que la familia de Ana María Vidal-Abarca aceptara su ofrecimiento de que uno de los espacios del Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo llevara el nombre de esta «mujer pionera, valiente e irrepetible en la defensa de los derechos y la dignidad de las víctimas del terrorismo», como la definió Jorge Fernández Díaz en el telegrama de pésame que envió a los familiares.
A la propuesta realizada por el ministro del Interior, los familiares de Ana María Vidal-Abarca han respondido afirmativamente al tiempo que han expresado su más sincero agradecimiento, ya que supone un reconocimiento a la labor que realizó durante muchos años en favor de las víctimas del terrorismo. Por su parte, el ministro del Interior ha agradecido a la familia Vidal-Abarca el que haya aceptado su iniciativa.
El Centro Memorial para las Víctimas del Terrorismo en Vitoria, bajo la forma de Fundación, tendrá por objetivo preservar y difundir los valores democráticos y éticos que encarnan las víctimas del terrorismo, construir la memoria colectiva de las víctimas y concienciar al conjunto de la población en la defensa de la libertad y de los derechos humanos.
Una vida a favor de las víctimas
Ana María Vidal-Abarca, nacida en Vitoria, enviudó en enero de 1980 cuando ETA asesinó a su marido, Jesús Velasco Zuazola, comandante de Caballería y jefe del Cuerpo de Miñones de Álava, cuando llevaba en coche a dos de sus cuatro hijas al colegio.
Ana María se trasladó a Madrid con sus hijas y empezó a desarrollar un compromiso activo con las víctimas del terrorismo que le llevó a fundar la primera asociación de víctimas del terrorismo, la AVT, junto a Sonsoles Álvarez de Toledo, cuyo marido, el teniente coronel de Caballería Alfonso Queipo de Llano y Acuña, murió en el incendio del Hotel Corona de Aragón, en Zaragoza, e Isabel O’Shea, que tuvo que abandonar el País Vasco debido a las amenazas los terroristas.
En 1989, Ana María Vidal-Abarca se hizo cargo de la presidencia de la Asociación Víctimas del Terrorismo.
En 2001, fruto del Pacto Antiterrorista acordado entre los dos principales partidos políticos, el Partido Popular y el Partido Socialista Obrero Español, se constituyó la Fundación Víctimas del Terrorismo, de la que Vidal-Abarca fue su primera presidenta hasta el año 2005.
Posteriormente, Ana María dejó de ocupar cargos institucionales, pero continuó siendo un referente, asumiendo con su presencia y su compromiso un papel insustituible en la defensa de la memoria y dignidad de las víctimas del terrorismo.
