La pasada noche se celebró la «Misa del Gallo» de la Concepción de La Laguna

En estos días de diciembre las calles de La Laguna huelen a pasteles y truchas -como casi siempre-. En estos días cortos de diciembre, entre los niños y los belenes, entre las multitudes que miran y remiran a los Reyes Magos, entre los mercadillos navideños y las tiendas, estamos dando un auténtico homenaje a las tradiciones.
Y así, la pasada noche llegamos a la Nochebuena, y como no, a la Misa del Gallo en la lagunera iglesia de la Concepción.
En la Concepción desde hace más de de tres siglos, la Misa del Gallo se anuncia con repiques de campanas que comienzan a las 11 de la noche del día 24, repitiéndose dos veces más a intervalos de quince minutos. A las 11:30, en el camarín principal del altar mayor, apareció un ángel, mientras unos pastores, vestidos con trajes típicos se acercaban al portal. Cuando finalizó el Misterio de la Anunciación a los pastores, se iluminó el Niño Jesús que formaba parte del Nacimiento compuesto en el camerino y se hizo la representación de El Nacimiento en el Portal de Belén. A continuación, los pastores descendieron al presbiterio y comunicaron al resto de los pastores la Buena Nueva. Entonces todos juntos fueron ofrendar sus dádivas al Niño; mientras, desde la nave, una rondalla interpretaba villancicos. Finalizada la ofrenda, un ángel recogió del pesebre al Niño y lo descendió, entregándoselo al oficiante. Éste, bajo palio, lo procesionó por las naves de la iglesia, acompañado de los ángeles, los pastores y la rondalla. Al finalizar el recorrido, el oficiante depositó al Niño sobre el altar.
A continuación comenzó la misa, la que se hizo coincidir el Gloria con las 12 en punto de la noche, y en este preciso instante comenzaron a repicar las campanas.
