La Laguna vive su Día Grande entre tradición, devoción y el estruendo de los fuegos

La ciudad celebró un nuevo 14 de septiembre con los actos solemnes en honor al Santísimo Cristo de La Laguna, el histórico Real Estandarte como protagonista de la ceremonia institucional y miles de personas pendientes de las procesiones y los tradicionales fuegos de la Concepción y del Risco.
La Laguna volvió a vivir ayer uno de esos días marcados en rojo en su calendario. El 14 de septiembre reunió de nuevo tradición, religiosidad, historia y celebración popular en torno al Santísimo Cristo de La Laguna. Desde la mañana hasta bien entrada la noche, la ciudad encadenó los actos religiosos e institucionales con las procesiones y los esperados espectáculos pirotécnicos que cada año acompañan al Día Grande de las fiestas.
La jornada solemne comenzó a las 10:00 horas en las Casas Consistoriales, desde donde partió la tradicional procesión cívico-militar. La comitiva trasladó el Real Estandarte de la Isla de Tenerife hasta la Catedral, acompañada por las principales autoridades civiles y militares.
La presencia del Real Estandarte volvió a aportar una especial dimensión histórica a la ceremonia. Durante siglos, este símbolo estuvo estrechamente relacionado con los grandes acontecimientos institucionales de Tenerife y, según la documentación conservada, participó en las proclamaciones celebradas en La Laguna de numerosos monarcas, desde Carlos I, en 1516, hasta Isabel II, en 1833.
La condición de La Laguna como antigua capital insular explica esa estrecha relación entre el Ayuntamiento y unos símbolos que han atravesado siglos de historia y que cada 14 de septiembre vuelven a ocupar un lugar destacado en la celebración.
A las 10:45 horas, la atención se trasladó a la Catedral, donde tuvo lugar el recibimiento de la delegación oficial de S. M. don Felipe VI, Rey de España. La representación real recayó este año en el presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo Batlle.
Otro de los momentos solemnes fue la entrega del Bastón de Plata de la Real y Venerable Esclavitud por parte de su Esclavo Mayor, dentro de un ceremonial que volvió a unir la tradición religiosa con la representación institucional.
Seguidamente se celebró la Solemne Función del Mediodía. Tras el oficio religioso, el Cristo emprendió el camino de regreso desde la Catedral hasta su Real Santuario, acompañado nuevamente en procesión.
La mañana concluyó con el retorno del Real Estandarte de la Isla de Tenerife a las Casas Consistoriales, cerrando así el principal bloque institucional de una jornada que todavía reservaba algunos de sus momentos más populares para la tarde y la noche.
El Cristo vuelve a recorrer las calles
A las 19:00 horas, la actividad regresó al templo del Cristo con una nueva función religiosa, en esta ocasión cantada por la agrupación musical Achamán.
Al finalizar la celebración, la imagen del crucificado salió nuevamente a las calles de La Laguna. La procesión recorrió algunas de las principales vías del casco histórico entre la presencia de fieles y vecinos que aguardaban el paso del Cristo.
Uno de los instantes más esperados llegó durante el recorrido con la tradicional parada para contemplar los fuegos de la Concepción. Tras el espectáculo pirotécnico, la comitiva continuó su camino hasta regresar a la plaza del Cristo.
El Risco pone el broche a la jornada
Y cuando la actividad religiosa e institucional había terminado, todavía quedaba uno de los grandes rituales populares de cada 14 de septiembre.
A las 23:00 horas, las miradas se dirigieron hacia el Risco. Los tradicionales fuegos volvieron a iluminar la noche lagunera y pusieron el estruendoso broche final al Día Grande.
Fue el desenlace de una jornada que La Laguna volvió a vivir entre la solemnidad de sus ceremonias centenarias y el carácter multitudinario de sus celebraciones populares. Un 14 de septiembre en el que el Cristo regresó a las calles, el Real Estandarte recordó el peso histórico de la antigua capital de Tenerife y la pólvora volvió a anunciar, un año más, que la ciudad estaba de fiesta.
