LA LAGUNA, PATAS ARRIBA. Por Bernardo Lozano Acuña

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Llega septiembre, sinónimo de fiestas en la Ciudad de los Adelantados…; pero,¡claro!, siempre hay algunas mentes privilegiadas que hacen todo lo posible para crear incomodidades a mucha gente que la vive, trabaja y la disfruta

Todo el mes de agosto es época de vacaciones escolares y de algo más, con la Avenida Trinidad casi sin coches, todo un placer circular por una de las arterias principales de entrada y salida de la ciudad. Llega septiembre y los colegios, los padres con los coches, los repartidores trabajando y sudando la gota gorda; y en vez de facilitar todo lo anterior, es necesario hacer obras (que entiendo que las hagan, pues la avenida estaba destrozada, sobre todo en los “adoquines de los paso de peatones del tranvía).

Pero donde no había problema, lo crean, y cuando se empiezan a dar cuenta de la magnitud de las obras en septiembre exclaman: “¡Las obras durarán sólo unas tres semanas!”. El alrededor observa y se pregunta: “¿No las podían haber realizado en julio o agosto? ¿Hay quién haga una previsión previa?” No queda ahí la cosa, sino que el Santísimo Cristo, que siempre procesiona en septiembre, mes de sus fiestas, también tendrá que modificar sus recorridos por la ciudad por no esperar quince días mal contados y evitar problemas, así como mantener las tradiciones.

Este año, desde el día nueve hasta el catorce, la Sagrada Imagen permanecerá en la Santa Iglesia Catedral otra vez, una vez reabierta la misma después de las obras, obras interminables que ahora continúan con las de la plaza, también sumergida en una obra “herreriana”, una obra parada hoy sí y mañana también. Todo tenemos que decirlo: En este caso los responsables son ciertos intransigentes laguneros, así como ciertas asociaciones “fantasma” que para “salvar” La Laguna, van en su contra.

Atónitos nos preguntamos: ¿Desde dónde tendrán que realizar las personas mayores, muchos con problemas de movilidad, el camino a pie para poder ver o acompañar a su Cristo? Espero que no sea desde los cubos de basura de la calle San Juan. Sería, como dicen los laguneros, “el colmo de los colmos”. Eso a los intransigentes no les importa: están más ocupados en hacer “política vecinal”.

 

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