La Laguna en Navidad es especial para pasear y gozar de su iluminación: La calle Núñez de la Peña

Así de bonita luce la calle Núñez de la Peña, iluminada en su totalidad por primera Navidad como vía importante y comercial del casco histórico. Segú nos apuntó el alcalde Luis Yeray Gutiérrez: «hasta los perritos de Peter parecen que saben mejor con un alumbrado así. También la tienda del Belén en Tenerife «El Candado» da un toque especial a la calle».

Retazos históricos

La calle toma su nombre de Juan Núñez de la Peña (La Laguna, Tenerife, Canarias, 31 de mayo de 1641 – 3 de enero de 1721) fue un estudioso e historiador canario.

Estudió Latín y Humanidades en el colegio de San Agustín de La Laguna y después siguió el estado eclesiástico y recibió las órdenes menores.​ Siendo joven viaja a la península, asentándose en Toledo, donde trabaja como notario. Regresaría a Canarías en el séquito del obispo Bartolomé Jiménez. A su regreso, comienza a recopilar datos y documentos que le servirán para escribir el libro por el que pasaría a la posteridad, «Conquista y antigüedades de la isla de la Gran Canaria y su descripción, con muchas advertencias de sus privilegios, conquistadores, pobladores y otras particularidades en la muy poderosa isla de Tenerife, dirigido a la milagrosa imagen de Nuestra Señora de Candelaria». Esta obra se publica en 1676, siendo reeditada tres años después con correcciones de su autor.

Fruto de las investigaciones que abordó para la composición de su obra, se dedicaría a la investigación de documentos municipales, notariales y eclesiásticos, especialmente los que llegaban al ayuntamiento de Tenerife. Así, confeccionaría un libro con las ordenanzas municipales, con lo que consiguió salvar unos documentos muy importantes para conocer e interpretar la vida en Canarias en su tiempo. También investigó la genealogía de casi todos los apellidos del archipiélago. Varias de esas genealogías lo fueron de encargo, y presentan importantes alteraciones para encajar falsos enlaces familiares, como han demostrado algunos autores.​ Por sus trabajos en el ayuntamiento de Tenerife, fue recompensado por la corona con una pensión de 200 pesos y con el título de cronista general de los reinos de Castilla y León.

Una lápida le homenajea y recuerda su memoria en la iglesia de San Agustín de La Laguna y desde allí parte perpendicularmente la calle que llega hasta el barrio de los Molinos, en el otro extremo de la Ciudad.

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