La Laguna Ahora por España de Semana Santa 2025: La Semana Santa de Calanda, Teruel (Aragón)
Calanda, en Teruel, es uno de los nueve pueblos que forman parte de la Ruta del Tambor y el Bombo
Durante los días de Semana Santa, los redobles y el sonido de estos instrumentos invaden cada rincón de estos lugares del sur de Aragón. El momento más esperado de esta celebración en Calanda es la “rompida de la hora”. A diferencia del resto de pueblos, en Calanda la “rompida” se realiza el mediodía del Viernes Santo. Miles de tambores y bombos se congregan en la plaza y, al llegar las 12:00 horas, empiezan a tocar al unísono, llenando de un ruido estrepitoso todo el lugar. Poco después llega el desfile más impresionante de estas fiestas. Es la procesión de “El pregón”: los redobles de tambores y bombos cesan cuando el pregonero proclama la muerte de Cristo. El sonido de estos instrumentos desaparece hasta el próximo año tras la procesión del Santo Entierro, el sábado por la tarde.
La Semana Santa es una de las fiestas más profundas y arraigadas que se celebran en España. Esta conmemoración cuenta con siglos de historia y tradición, y en ella se recuerda la pasión y muerte de Jesucristo. Las calles de la mayoría de ciudades y pueblos de España se convierten en escenarios de fervor y devoción religiosa, en los que se entremezclan el duelo y el recogimiento al recordar la muerte de Cristo, con la música, el arte, el colorido y la magia de las procesiones, desfiles solemnes en los que numerosas personas acompañan a las imágenes religiosas.
Conocida internacionalmente y Declarada de Interés Turístico Internacional, es sin duda, el pilar de la tradición y la cultura calandina. Desde que se inicia la Cuaresma, todo el pueblo de Calanda se vuelca para preparar los días más especiales del año. Los calandinos, ataviados con su túnica, su tambor o su bombo se mezclan con cientos de visitantes. Medios de comunicación de todo el mundo retransmiten cada año el sentimiento de las gentes de Calanda, en la conocida Rompida de la Hora. Intensa mañana de reencuentros en la Plaza de España, que minuto a minuto se va tiñendo de un manto morado. El gran bombo se situa frente a la Casa Buñuel, y a las 12 en punto del mediodía el silencio más absoluto da paso al acontemiento más estremecedor de cuantos se viven en Calanda a lo largo de todo el año. Cada año, el Ayuntamiento invita a Romper la Hora a una persona de relevancia, normalmente ligado al cine o a la cultura en general. Entre otros, han acompañado a los calandinos en el día más especial del año Verónica Forqué, Imanol Arias, Luis Eduardo Aute, Carlos Saura, Montxo Armendáriz, Fernando y David Trueba, Isabel Coixet, Luisa Gavasa, Fernando Tejero o Paco Rabal entre otros.
Declarada por la Unesco Patrimonio Inmaterial de la Humanidad
Pero la Semana Santa Calandina no es solo La Rompida. Filas interminables de tamborileros con túnica y tercerol morado ascienden por el serpenteante camino del Monte Calvario en la noche del Jueves Santo, iluminado con antorchas. El Viernes Santo, después de una mañana frenética, arranca a las 15:30 horas la Procesión del Pregón. Cientos de tambores y bombos preceden a los pregoneros que anuncian la Muerte de Cristo a través de un antiguo texto interpretado en gregoriano. Tras ellos, Hebreas y Sivilas, Putuntunes, Longinos y la Cofradía de la Virgen de los Dolores.
A las 8 de la tarde, desfilan solemnemente ocho de las nueve Cofradías de Calanda. Es la Procesión de la Soledad. Cada Cofradía luce sus mejores galas, los estandartes, bandas de tambores y bombos y los pasos portados a hombros por los costaleros recorren las calles de Calanda al atardecer.
La noche de Viernes Santo es larga. Los ritmos del tambor y el bombo no dejarán de sonar en cualquier rincón del pueblo, hasta las 9 de la mañana del Sábado Santo, que da comienza la Procesión del Santo Entierro. Participan en ésta las nueve cofradías de Calanda, desfilando en último lugar la Cofradía del Santísimo Sacaramento, cuyos cofrades portan a hombros el Sepulcro de cristal en el que yace el cuerpo de Cristo, acompañandos por la marcha fúnebre calandina de «El Monón», interpretada por la Banda de Música de la Asociación Musical «Gaspar Sanz». Al llegar a la Plaza de España, se representa un antiguo Auto Sacramental, en el que Longinos, que viste una anacrónica armadura medieval se batirá en un duelo de espadas con el capitán, cuando comprueba que el cuerpo de Cristo no está en el Sepulcro: ha resucitado. A partir de ese momento, los tambores y bombos de todos los calandinos sonaran hasta la extenuación, para dar paso al silencio a las 2 de la tarde, después de haber interpretado frenéticamente la Marcha Palillera, en memoria de Mosén Vicente Allanegui. Los tambores y bombos dejan paso a partir de ese momento al silencio que recorre las calles de Calanda, aunque los calandinos parecen oír a lo lejos los redobles durante días.
