La Laguna Ahora por España de Fiesta y celebraciones de julio: La Danza de los Zancos de Anguiano, La Rioja

La localidad riojana de Anguiano conserva una de las manifestaciones culturales más singulares de España: la Danza de los Zancos, una tradición con más de cuatro siglos de historia que combina devoción religiosa, destreza física y un profundo arraigo popular. Declarada Bien de Interés Cultural de carácter inmaterial y reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional, esta celebración atrae cada año a miles de visitantes.

Una danza llena de riesgo y habilidad

El momento más esperado de la fiesta tiene lugar cuando ocho danzadores, vestidos con camisa blanca, chaleco, amplios faldones de colores y calzados con zancos de madera de unos 50 centímetros de altura, descienden por una empinada cuesta empedrada mientras giran continuamente sobre sí mismos y hacen sonar las castañuelas. La pendiente supera el 20 %, lo que convierte cada descenso en una impresionante demostración de equilibrio, coordinación y valentía.

Origen e historia

La primera referencia escrita de esta tradición aparece en un documento municipal fechado en 1603, aunque los investigadores consideran que su origen podría ser mucho más antiguo. Existen diversas teorías sobre su nacimiento: algunas la relacionan con antiguos ritos paganos destinados a favorecer las cosechas, mientras que otras sostienen que los zancos eran utilizados por los habitantes de la comarca para desplazarse durante las nevadas o atravesar zonas húmedas, incorporándose posteriormente a las celebraciones religiosas en honor a Santa María Magdalena.

Cuándo se celebra

La Danza de los Zancos se representa varias veces al año:

En mayo, el domingo siguiente a la festividad de la Ascensión.
Los días 21, 22 y 23 de julio, durante las fiestas patronales de Santa María Magdalena.
El último fin de semana de septiembre, en las fiestas de Acción de Gracias.
Un símbolo de La Rioja

Más allá de su espectacularidad, esta danza representa la identidad cultural de Anguiano y de toda La Rioja. Su transmisión de generación en generación ha permitido conservar intacta una tradición que une historia, religión y folclore. Ver a los danzadores descender la cuesta girando sobre los zancos constituye una experiencia única y uno de los espectáculos tradicionales más impresionantes del patrimonio cultural español.

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