La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: Santa Águeda, el día que las mujeres

Imagen de Santa Águeda, de Francisco Zurbarán, donde muestra los típicos bollos en forma de pecho.
Entorno al cinco de febrero se celebran en muchas partes de España las Fiestas de Santa Águeda, patrona de las mujeres.
Entorno al cinco de febrero, en multitud de territorios de España se celebrará la Fiesta de Santa Águeda. Conocida por ser patrona de las enfermeras y en general, es protectora de las mujeres, las celebraciones en su honor varían según la región. En zonas de Castilla y León, por ejemplo, las mujeres toman el poder de los pueblos por un día, bailan y realizan eventos solo para ellas.
La celebración de estas fiestas se remonta, al menos, a finales del siglo XIX, aunque realmente el origen de la devoción a la Santa es muy anterior. Águeda de Catania fue una mujer que vivió en el siglo III d. C. y su vida está contada en múltiples hagiografías. Según recoge la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, nació en Palermo, en el seno de una familia noble. En esos años, siendo emperador Decio y presidente de Sicilia Quinciano, se promulgaron medidas para perseguir a los cristianos, por lo que Águeda fue capturada y llevada ante Quinciano.
La joven se negó a renunciar a su fe cristiana, por lo que fue abofeteada y encerrada. Al día siguiente, fue llevada de nuevo ante el Quinciano. Ella se mantuvo en sus ideales, por lo que Quinciano mandó cortarle un pecho y encarcelarla sin darle atención médica, ni tampoco comida o agua. Según cuenta la leyenda, estando encerrada, la joven recibió la visita de San Pedro, que portaba unos ungüentos con intención de sanarla. Ella se negó porque prefería la mortificación y el dolor.
Durante un tiempo continuaron las torturas contra ella. Por ejemplo, Quinciano mandó esparcir por el suelo brasas y pedazos de teja para restregar por ellos el cuerpo de la Santa. Entonces hubo un gran terremoto que produjo muchas muertes, entre ellas las de amigos de Quinciano. Una gran multitud lo achacó a un castigo divino por las torturas que Águeda estaba sufriendo y se congregó frente al palacio pidiendo su liberación. Sin embargo, Quinciano se negó y la devolvió a la cárcel, donde murió el 5 de febrero de 252.
