La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: San Mateo, la gran fiesta de Oviedo
Las fiestas de San Mateo son la principal festividad de la capital del Principado de Asturias. Se celebran a mediados de septiembre y sus festejos se prolongan durante diez días. Gran cantidad de visitantes se sienten atraídos por las múltiples actividades que se organizan en plazas, parques y teatros. No falta un amplio programa de conciertos, desfiles, fuegos artificiales y tradiciones que se mantienen, como la degustación de un buen bollo “preñao” o de chorizo.
Esta festividad, que se remonta al siglo XV, tiene su origen en la concesión del jubileo de la Santa Cruz por parte del papa Eugenio IV. Los peregrinos que acudían a la catedral a venerar la Cruz de los Ángeles y ofrecían una limosna podían obtener el perdón por sus pecados. La última oportunidad para gozar de la indulgencia era el 21, día en honor de San Mateo, que es la jornada grande de las fiestas. Hoy se impone el carácter pagano al religioso y el encuentro, de carácter lúdico, es una oportunidad para cerrar con jolgorio la temporada estival.
El día de San Mateo, la gran celebración
Si se quiere disfrutar del corazón de las fiestas, merece la pena acercarse a la bella ciudad de Oviedo el 21 de septiembre. Ese día, durante la misa Mayor, que se celebra en honor de San Mateo, se exhibe el Santo Sudario de Oviedo, conocido como “el pañolón de Oviedo”. Se trata de una reliquia que se cree cubrió el rostro de Cristo. Se muestra en contadas ocasiones y permanece guardada en la cámara Santa de la catedral ovetense.
Ya fuera del recinto religioso se percibe el bullicio. Es el Día del Bollo, y hay que seguir la tradición e imitar a los vecinos. Niños y mayores acuden a las zonas verdes de la ciudad para comerse un buen bollo “preñao” o de chorizo, costumbre que no puede faltar en ninguna celebración que se precie en tierras asturianas.
Una tradición de San Mateo en Oviedo, Los Paxarines
El día grande, desde las diez de la mañana y hasta finalizar la celebración de la misa, tiene lugar la típica venta de los paxarines en el atrio de la catedral de San Salvador de Oviedo. Los paxarines son unas figuritas de pan, teñidas de azafrán y cubiertas con una capa de huevo. Adquieren forma de cestitas, nidos con huevos, figuras humanas o animales. Su origen data de hace más de 300 años y, según cuenta la tradición, se inspiraron en unas figuras de pequeño tamaño encontradas junto a la imagen de San Mateo. A lo largo del tiempo se han utilizado como amuletos y se han colocado en las ventanas como protectores de las tormentas y de otro tipo de peligros. La ceremonia ritual consiste en sustituir las de un año por las del siguiente como llamamiento a la buena suerte.
