La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: Mañana tenemos un cita con las alfombras del Corpus en La Orotava
En la portada el tapiz de 1925. Interior un lateral del tapiz de 1973.
Las famosas alfombras del Corpus en La Orotava
Hace noventa y tres años el sacerdote, escritor, crítico literario e historiador Sebastián Padrón Acosta (Puerto de la Cruz, 1900 – Santa Cruz de Tenerife, 1953) proponía incluir en las Bellas Artes la confección de tapices de pétalos que alfrombran el recorrido de la procesión de la octava del Corpus en La Orotava. «Los orotavenses -escribió- son maestros insuperables e indiscutibles en el arte de las alfombras naturales, un tributo al Señor que cuida de los lirios del campo». No es sólo suyo el mérito ya que cuentan con la mejor materia prima. La exquisita poetisa cubana Dulce María Loynaz, confesó en su hermoso libro «Un verano en Tenerife», que le impresionaba más que la majestuosidad del Teide, la incomparable belleza de las flores del Valle de la Orotava. Los pétalos de flores naturales cuyo color no puede ser alterado constituyen el material básico para la ejecución de la obra en su variedad de «recorridos» y alfombras. Desde 1851 se utiliza el brezo que da consistencia a la base del tapiz. Los diseños, siempre sobre motivos eucarísticos, son realizados en eficaz emulación, por artistas de la señorial villa.
Otra variedad muy singular de las alfombras eucarísticas de La Orotava, concita la admiración de extraños y turistas en la Plaza del Ayuntamiento. Se trata de una alfombra gigantesca confeccionada sobre el suelo del recinto, con tierras de variado colorido natural traídas de las Cañadas del Teide. El trabajo de los artistas consiste en traducir en tierras teidianas estampas de tema eucarístico. Mañana La Orotava celebra el centenario del gran tapiz de la plaza, para conmemorar este hecho se realizará un único tapiz, al igual que ocurrió en 1919, pero será un gran tapiz, ya que el espacio que ocupa es un tercio del total de la alfombra. Esta alfombra rellenará casi los 1.000 metros cuadrados de la plaza. Se usarán las arenas naturales, pero en esta ocasión se introducen otros elementos como los que usó hace cien años el maestro alfombrista Felipe Machado.
Esta curiosa costumbre interrumpida desde 1912. Sin embargo, no se confeccionó con tierras sino con pétalos la alfombra que cubrió la plaza con ocasión de una visita de Alfonso XIII. Tanto admiró la artística obra al monarca que pidió que un equipo de artistas orotavenses se trasladara a Madrid para realizar una alfombra de flores sobre el ruedo de la Plaza de Toros. La bella estampa de 2.500 metros cuadrados, fue confeccionada con flores, especialmente claveles y margaritas, para ofrecerla al pueblo madrileño con ocasión de la boda de los reyes don Alfonso XIII y doña Victoria Eugenia. Pero la obra no pudo ser inaugurada porque un furioso vendaval desatado sobre Madrid la destruyó.
La Orotava, al igual que hace Madrid, se aferra al honor señorial de su su condición de villa. Pocas poblaciones han conservado como la capital del hermoso valle que puso de rodillas a Humbolt, su tradicional semblante mantenido con exigente fidelidad en las operaciones urbanísticas. Pienso que La Orotava podría haber sido la ciudad ideal del arquitecto Chueca Goitia, afortunado autor del clásico «El semblante de Madrid». El progreso urbanístico nunca puede suponer destrucción sino mimosa conservación del pasado valioso. Contra tirios y troyanos, La Orotava se ha mantenido fiel a sí misma repitiendo año tras año, lo que heredó de la tradición; no hizo el menor caso a los iconoclastas del posconcilio. En este aspecto los isleños pueden mostrarse como ejemplo en el mantenimiento del patrimonio artístico y folclórico. Las imágenes y objetos de culto no salieron de los templos para negocio de chamarileros; se trataba de una herencia de obligada transmisión a las generaciones siguientes. Y eso que no faltaron tentaciones. Recuerdo la peregrina polémica entre la alcaldía de La Laguna y algún jerarca de la Iglesia, a propósito del día de la procesión del Corpus. En la isla se repetía el viejo dicho: «Semana Santa en Icod, Corpus Christi en La Laguna». Y el pueblo lagunero deseaba que la fiesta se celebrara como siempre ocurriera, en su día, el jueves; el alcalde, Elfidio Alonso, periodista y director del famoso grupo folclórico «Los Sabandeños» publicó una nota que poco más, o menos venía a decir: «El Ayuntamiento mantiene la tradición y se confeccionarán las alfombras de flores como manda la tradición; el que pase sobre ellas la procesión no compete a la autoridad municipal. Y se hizo la paz, la paz de los pétalos», dijo un comentarista finolis.
Fuente: La Opinión de Zamora 19.06.2006

