La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: Este fin de semana del Domingo de Pentecostés se celebra en Almonte la Romería de la Virgen del Rocío
Cincuenta días después del Domingo de Resurrección, y con fecha variable, se celebra en la aldea de El Rocío, en el término municipal de Almonte (Huelva) uno de las principales fenómenos religiosos y socioculturales de España. Los romeros (peregrinos) llegan a pie, a caballo o en carretas desde las poblaciones cercanas de Huelva, Cádiz y Sevilla, e incluso de lugares más distantes, distribuidos en hermandades.

El origen de la romería se pierde en la leyenda. En el Libro de la Montería de Alfonso XI, de mediados del siglo XIV, se habla de una ermita dedicada a la Virgen de las Rocinas. En el siglo XV Almonte pasa a ser propiedad de los duques de Medina Sidonia y más tarde la ermita dependerá de la Orden de los Mínimos.
La Hermandad Matriz de Almonte, actual organizadora de la Romería y del culto a la Virgen, se funda en 1648 como cofradía de Nuestra Señora de las Rocinas y en 1653 se nombra patrona de Almonte a la Virgen del Rocío, nombre que prevalecerá desde entonces.
Destruida la ermita por el terremoto de Lisboa, a mediados del siglo XVIII, se construye un nuevo templo y se instituyen las reglas de la Hermandad Matriz de Almonte. A principios del siglo XIX, el pueblo, en agradecimiento a la Virgen por haber librado a Almonte de las tropas francesas en 1810, promete celebrar en agosto el Rocío Chico. Entrado el siglo XX, en 1919, la Virgen es coronada y en los años 60 se construye la actual ermita.
Actualmente más de un millón de peregrinos y visitantes, repartidos en más de cien hermandades de toda España, se dan cita en la aldea de El Rocío, cerca de la desembocadura del río Guadalquivir, en el entorno del Parque Nacional de Doñana.

El trayecto que realiza cada hermandad desde su localidad natal hasta llegar a la ermita es conocido como “El Camino”. Como dicen los romeros, el Rocío ya se siente y se vive en el Camino. Para participar se debe ir bien preparado.
El Alcalde de carretas se ocupa de la organización y es imprescindible no saltarse ninguna norma. La caravana se forma detrás del simpecado, que es como se llama al estandarte que porta cada hermandad, en una carreta tirada por bueyes, para ser presentado a la Virgen. El nombre viene del dogma de la Inmaculada Concepción, “sin pecado concebida”.
Las carretas y los vehículos todo terreno deben mantener rigurosamente el orden adjudicado en el momento de la inscripción y no pueden adelantarse ni ocasionar retrasos. Es importante contar con buenas provisiones de comida y bebida, pues no hay posibilidad de encontrar alimentos en el camino. Igualmente es importante llevar botas de agua pues hay que atravesar las marismas del delta del Guadalquivir. Hoy en día se ven muchas tiendas de campaña.
En el camino hay muchos momentos de gran emoción, como el cruce del río Quema, el bautizo de los nuevos rocieros o el paso del Ajolí y, sobre todo, la noche y el canto de la Salve ante el simpecado de cada hermandad antes de retirarse a dormir. Una mezcla de devoción y pasión con disfrute y diversión.
Durante el sábado y el domingo tienen lugar distintos actos religiosos en la ermita. Por fin, en la madrugada del Lunes de Pentecostés, tras el rezo del Rosario y cuando todos los simpecados de las hermandades han pasado por la puerta de la ermita, el simpecado de la Hermandad Motriz entra en el santuario hasta el presbiterio. Es el momento culminante, cuando se produce el Salto de la verja y los almonteños corren hacia la imagen de la Virgen, que allí depositada en unas parihuelas, es sacada en procesión. Sus devotos le cantan y la piropean con gritos apasionados, llamándola Blanca Paloma, Reina de las Marismas, Pastora Divina y muchos nombres más. No se puede programar con precisión el momento de la salida de la procesión.
Acabada la procesión, los romeros se encomiendan a su virgen y se despiden hasta el año próximo, iniciando el camino de vuelta después de una semana de romería.
Todos los años Almonte se prepara para la llegada de El Rocío engalanando sus calles. Artistas locales construyen arquitecturas efímeras: los llamados exornos, consistentes en arcos de triunfo, templetes… Los exornos originales se fabricaban con tela blanca, encajes y romero. Hoy en día, se utiliza madera y papel para construirlos.

