La Laguna Ahora por España de fiesta en fiesta: El Dance de Tauste (Zaragoza)

Cada mes de abril, por las fiestas en honor a la Virgen de Sancho Abarca y al patrón San Miguel, Tauste se rinde ante una de sus tradiciones más queridas. El dance de la localidad cincovillesa es una manifestación muy particular, prácticamente inalterada desde, al menos, un siglo. Sus movimientos y representaciones son únicas, destacando las torres humanas y una simbología muy fiel a la tradición. El musicólogo Ángel Mingote lo definió como “un magnífico espectáculo” por su plasticidad y vistosidad, que le ha valido la declaración de Fiesta de Interés Turístico de Aragón.

Dicen que el Dance reproduce con fidelidad las melodías, el vestuario y las coreografías de los antepasados. Aquí reside su auténtica riqueza, en el mantenimiento de un legado. En Tauste, ser danzante es un privilegio muy cotizado y las actuaciones se entienden como un momento fundamental del ciclo anual.

Los días más importantes para el Grupo de Danzantes de Tauste son los tres primeros de las fiestas patronales, siempre el 20, 21 y 22 de abril. También aparecen en septiembre, bailando de nuevo a la Virgen de Sancho Abarca en la celebración de su coronación. La devoción fundamenta el desarrollo de las festividades taustanas. Las directrices marcadas hace siglos por la Confraternidad de Esclavos de Nuestra Señora y la Iglesia siguen siendo la columna vertebral de las celebraciones.

Los danzantes son testimonio de la progresiva secularización de esa fiesta cristiana al mezclarse con actos profanos de expresión popular. Como ha dejado escrito el investigador local Joaquín Cebamanos Conde, “el Dance de Tauste es el acomodo de la representación al carácter religioso del hecho festivo” hasta convertirse en “representantes del pueblo ante la Virgen y seña de identidad local”.

Pero no siempre existió esta relación simbiótica entre la tradición religiosa y un Dance que podría tener su origen en el siglo XII, cuando la localidad fue conquistada por Alfonso I El Batallador. Un documento datado en 1820 señala que la Solemne Procesión de la Virgen era “palestra de discusiones” entre los que defendían que los danzantes debían desfilar cerca de la Virgen y los que los mandaban antes de la Cruz de inicio, argumentando que no eran una representación religiosa.

Existe incluso la posibilidad, aseguran los estudiosos, de que comenzaran a bailar en honor al otro patrón, San Miguel, porque la primera referencia sobre los danzantes en Tauste, de 1789, está ligada a la festividad de este Santo. Lo que parece claro es que, por lo descrito, aquellas pudieron ser las primeras veces en las que los bailadores participaron en la Solemne Procesión a la Virgen.

Apenas cuatro décadas después de aquellas discusiones, los danzantes ya escoltaban a la imagen de la Virgen de Sancho Abarca en los actos principales. Se adaptaron a la solemnidad y esencia religiosa y su presencia y relevancia aumentaron. En la historia local quedó grabado el éxito que alcanzó el grupo en las Fiestas del Pilar de Zaragoza en 1887, acompañados por los gaiteros de Estella. Actuaron durante 13 días seguidos “causando asombro y admiración”.

El acompañamiento musical desde la localidad navarra de Estella ha sido una constante en el Dance de Tauste desde el siglo XIX. Solo recientemente se incorporaron dulzainas y el tamboril de la propia localidad. Antes, sin los medios de reproducción actuales, la música podía ser incluso tarareada por el Mayoral , especialmente en los ensayos, lo que facilitó la transmisión oral en los tiempos más difíciles.

El Mayoral es la figura encargada de dirigir a los bailadores. Convoca y dirige la preparación, siendo costumbre reunirse en su casa antes de las actuaciones. No interviene en las partes bailadas del Dance, pero corrige posiciones, ordena el comienzo y ayuda a elevar las torres. Porta un sable, que denota autoridad.

Junto al Mayoral, destaca el Rabadán. Es siempre el más joven del grupo, de entre 5 a 12 años, porque tiene la misión de coronar las torres. Desde allí grita “¡Viva la Virgen de Sancho Abarca!” y lanza discursos en nombre de todo el grupo. Tampoco interviene en las partes bailadas y se distingue por un palo adornado rematado con la imagen de la Virgen.

Los bailadores han sido tradicionalmente doce. Son hombres adultos que mantienen su posición durante el tiempo que desean y pueden, aunque desde hace unas décadas cuentan con suplentes. Los mas jóvenes han pasado también por los grupos infantiles y juveniles, activos desde los años 70 del siglo XX.

Todo el grupo viste con el traje que portaban los labradores acomodados de la Villa: calzón corto con amplio vuelo, calzoncillo blanco debajo, faja ancha de color morado, media negra, alpargata abierta, chaleco sobre camisa blanca de lienzo y un pañuelo de seda en la cabeza.

Pero, ¿cuándo se puede ver a los danzantes de Tauste en la actualidad? Al parecer, se mantienen las mismas apariciones estabalecidas hace un siglo. En las fiestas patronales de abril se presentan por primera vez en el llamado Día de la Víspera, el 20. Tras una tradicional comida, los bailadores realizan la Prueba del Dance en la Plaza Aragón. Después, sobre las 20 horas, aparecen en el acto de Bajada del Pendón en casa del Esclavo Mayor, desde donde parten en procesión hasta la Salve.

La jornada principal es la del 21, día de la Virgen de Sancho Abarca. Los danzantes y dulzaineros comienzan a actuar en la puerta de la Iglesia Santa María, tras la Misa de Esclavos y durante la procesión. El Dance de Tauste como tal, con todas las mudanzas y herramientas, es el que se realiza tras la Misa Mayor, en la Plaza de España. Comienza con el saludo, los dos bailes de espadas y los dos de palos, para continuar con las mudanzas de arcos de flores y las torres de Cucuño, de Pulso, de Arcos o Caballos y la de San Miguel. El espectáculo, rodeado de expectación, culmina con el paseo, el pasaje conocido como “la madre de los pollos”, en el que interviene el Mayoral para ser incordiado por los demás danzantes, y el saludo final.

En la tarde del mismo día 21 los danzantes escoltan a la Virgen en la Ofrenda de Flores. Van a ritmo de tamboril, ejecutando la Marcha de San Ignacio. Al día siguiente, el de la Virgen pequeña, los bailadores recorren las casas de las reinas de fiestas, las autoridades y entidades. Por la noche, despiden a la Virgen tras el impresionante Rosario de Cristal, con un discurso del Rabadán aupado sobre una torre humana.

El 21 de septiembre, Fiesta de la Coronación de la Virgen, los danzantes actúan antes y después de la procesión, aunque solo con algunas mudanzas. Por la tarde, en cambio, toma protagonismo el grupo juvenil, reproduciendo en la Plaza de España el Dance completo que ejecutan los mayores el 21 de abril. Demuestran que, afortunadamente, la tradición sigue fuerte y viva. Habrá Dance de Tauste para rato.

Fuente: Cebamanos Conde, Joaquín y Terraz García, Sara. “El Dance de Tauste. Tauste en su historia” (Ayuntamiento de Tauste, 2002)

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