La Cruz del Casino de La Laguna languidece como la sociedad. Por «Ojo clínico»

La imagen habla por si sola: la Cruz antes y ahora. Con tristeza nos preguntamos ¿Hasta cuándo van aguantar los pocos socios que quedan?
Los socios antes tomaban parte en todos los actos y fiestas de la Ciudad, y reforzaban su identidad dentro de la sociedad. Se movilizaban ante situaciones festeras, culturales… Eran la base sobre la que después se lograba plasmar unos u otros resultados que tenían los actos. Ahora, son espectadores, unos espectadores más de lo que acontece, con el agravante de que en la que debería ser su casa , osea, el Casino, son unos extraños que, cansados del devenir de la sociedad en manos ajenas -concesionarios-, se ven obligados a renunciar a su acción (entiéndase título de socio propietario) por situaciones y decisiones que han dolido y que muchas veces les repugnan.
Hoy toca pasar y ver con tristesa la Cruz erigida en su jardín. Una Cruz triste; una Cruz quizá para la terraza de un bar; una Cruz que hasta hace nada era majestuosa…Se nota las bajas en la sociedad, mientras crece la miopía de los actuales responsables.
