«LA CORDERA» REABRE SUS PUERTAS. Por Julio Torres Santos

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En primer plano, el inmenso salón de teja francesa de la COCAL en la lagunera calle de La Cordera. Foto desde la torre de la Concepción. Foto de principios del siglo XX. Colección Miguel Bravo.

El muy lagunero callejón de San José en su esquina con la calle de La Cordera ha recuperado una de las «casas de comidas» con más solera de los años 70. La reapertura del Restaurante La Cordera (se abrió por primera vez en 1976), a un paso de la iglesia de La Concepción, en el número 2 de la calle de donde toma el nombre el local, ha devuelto a los amantes de la cocina lagunera el añorado plato de las papas rellenas, una de las especialidades que durante años fue santo y seña de la cocina de esta afamada casa de comidas, así como de la antigua Casa Ambrosio, otro restaurante que se encontraba en la misma calle.

Casa Ambrosio fue la «oficina» displicente de los camioneros de la parada existente durante muchísimos años en esa lagunera calle, justo delante de donde se destilaba el Ron Cocal; por entonces se trataba de un largo salón cubierto de teja francesa y con una hermosa huerta en la parte trasera. Este hermoso y antiguo salón vería nacer el famoso «ron miel» de la mano de Antonio Guerra, que por aquella epoca era el encargado general de la destilería y por supuesto un parroquiano de las papas rellenas y los caldos del norte.

Más tarde, ya comenzando los años setenta, se derribaría el impresionante salón y se construirían los edificios en los que hoy se encuentra el restaurante «La Cordera», heredero de la cocina tradicional del viejo Ambrosio, así como de las aportaciones de los recordados Emilio y Leo.

Hoy los amantes de la buena cocina lagunera estamos de enhorabuena; de nuevo podemos disfrutar, además de las citadas papas rellenas, del rancho canario, croquetas, churros de pescado, carne en salsa, potaje de berros, escaldón, conejo en salmorejo, chocos en salsa (los recomiendo), natillas, tarta de la casa…

Ahora toca que se dejen caer por el restaurante y comprobar personalmente que en La Cordera se continúa cocinando recetas pertenecientes a los diferentes pueblos, pagos y barrios que integran el término municipal de La Laguna, de forma que la tradición culinaria de la vieja Ciudad está en buenas manos.

Perdón, ¿Cómo llegar? Es muy fácil: subimos la calle de La Carrera con dirección a San Benito, cuando pasemos la torre de la Concepción, encontraremos la Cruz Roja, seguiremos de frente e inmediatamente encontraremos un pequeño callejón al que para acceder tendremos que subir cuatro escalones, y a unos 50 metros, haciendo esquina con la calle La Cordera encontraremos la casa de comidas «La Cordera».

Cuenta mi apreciado amigo Carlos García en su libro «Las antiguas calles de La Laguna» que: «saliendo de la ciudad se prolonga, por un lado, la calle del Adelantado, nombre que como marca la tradición recuerda los solares que utilizó Fernández de Lugo para construir su primera vivienda, y por el otro, la calle que lleva el nombre de Marqués de Celada, llamada con anterioridad la empedrada, conformando entre ambas el camino que sale de la ciudad y lleva a Tacoronte. Por esta misma razón también se le denomina «calle que sale de la Concepción al camino», encontrando incluso otra referencia a la misma con la denominación de «calle de San Benito», y que parece tratarse de la misma vía.

Entrecruzan a ambas el callejón de San José, y más arriba la calle de La Cordera, que probablemente tuvo también el nombre de calle de La Encantada. Aunque no olvidemos la presencia de una vecina con el nombre de Isabel Cordera, presente ya en la ciudad en 1592.

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