La bendición de los animales el día de San Antonio Abad

La bendición de los animales en este día se remontaría a la Edad Media, coincidiendo con el patronazgo del santo sobre ellos. En los pueblos campesinos, se aplicaba fundamentalmente a los animales de labor, o a los ganados, para lo cual llevaban a estos a las puertas de la iglesia. Muchas veces ante la imposibilidad de bendecir a todos, se mandaba una representación de los mismos, pero la bendición se hacía extensiva a la generalidad. En Vizcaínos de la Sierra {Burgos} los mozos iban a misa con los burros bien adornados; a la salida se les bendecía, y daban unas vueltas a la iglesia a todo correr. En Tudela de Duero (Valladolid) un hombre adornaba un caballo y con él daba vueltas alrededor del pueblo seguido por los chiquillos; a continuación iba a la iglesia, donde el cura le bendecía {21}. En Mayorga de Campos {Valladolid}, Sahagún {León}, Valencia de D. Juan {León} y varios pueblos más de la Tierra de Campos, la juventud iba a misa con los burros y los caballos muy adornados; después de la misa eran bendecidos estos animales, y a continuación hacían cabalgadas y se «echaban refranes» ante la imagen del santo.

Muchas veces los animales que no habían sido bendecidos, participaban de la bendición de una manera indirecta: En Olmos de Esgueva {Valladolid} se bendecía la cebada que después se daba a los animales. En Bembibre {León} se bendicen unas «bollas» -panecillos de forma vagamente antropomorfa que son típicos de ese día-, de los cuales comen posteriormente las personas y, finalmente, los animales. En Roales de Campos {Valladolid} se comía ese día como dulce típico «Las rosquillas de San Antón» que se hacían con granos de anís; «se llevaban a la iglesia para bendecirlas y se las volvía a llevar a casa y se comían, se daban algunos trozos a los animales y también se les daba pan bendecido ese día…, estas rosquillas tenían formas como de muñecos, nidos de pájaros, etc. ..».

La costumbre del pan bendito el día de San Antón, nos parece que nada tiene que ver con la costumbre del «pan de los pobres» de San Antonio de Padua, puesto que si el elemento es el mismo, la intención que mueve a cada uno de los actos es distinta. El hacer muñecos y otras- figuras con pan puede responder a los mismos móviles que los rituales mágicos del totemismo, donde se pretende comer a la divinidad o algo que represente a ésta para alcanzar las cualidades de la misma {22). El hecho de dar a los animales algo bendito a comer para obtener su curación entronca con una serie de ritos que se hacen por diversas partes de León en la noche de San Juan.

También te podría gustar...