La Bajada de la virgen de El Socorro una devoción con aroma a albahaca

La lluvia previa a la salida de la romería, hizo que empapados por el agua muchos romeros no pudieran acompañar a la Virgen en su Bajada, que sufriría un retraso de una hora

Más de 60.000 personas participaron ayer la Bajada de la Virgen del Socorro, en Güímar. El mal tiempo que reinó durante las primeras horas del día no impidió que tantos fieles se sumaran a la fiesta, muchos de ellos llegados desde todos los puntos de la Isla, para acompañar a la Virgen en su peregrinación anual desde la Iglesia de San Pedro Apóstol a la Ermita del Calvario y, posteriormente, a la del Caserío, a la que llegó alrededor de las 12:30 horas.

La Ermita del Caserío, una vez que la imagen fue depositada sobre una peana, se inundó del aroma de la albahaca que llevaban consigo los peregrinos, romeros y los guanches durante todo el recorrido, que comenzó a las ocho de la mañana por el retraso ocasionado por la lluvia. La eucaristía fue oficiada en la Iglesia de San Pedro por el obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, Bernardo Álvarez.

Tras llegar la imagen a la Ermita se celebró la tradicional misa de recibimiento. Por la tarde, a las siete, la Virgen fue trasladada a la Cruz de Tea, donde los guanches representaron la ceremonia de la aparición y el milagro de la tabona. De noche se celebró la Procesión de Las Candelas.

La Romería de la Bajada de la Virgen del Socorro está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional y se cree que es la romería más antigua de todo el Archipiélago. El recorrido se desarrolla a través de las antiguas vías de trashumancia aborigen que jalonan el municipio, bordeando el norte del malpaís hasta llegar a la playa de Chimisay, donde, según la tradición, la Virgen de Candelaria se apareció a los guanches antes de la conquista castellana.

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