La asistencia confirma la salud de la romería de La Esperanza

Como el año pasado, otra vez los rigores del tiempo hicieron que en la previa de la romería, que se celebró en la mañana del pasado domingo, en La Esperanza, muchos ojos estuvieran puestos en el cielo. Pese al anuncio de altas temperaturas, lo magos y magas que subían por la carretera general TF-24 desde Santa Cruz o La Laguna ya notaban que no iba a ser para tanto: solajero, sí, pero con una agradable brisa que atemperaba el termómetro.

Así que una vez bien calado el sombrero, ya solo quedaba disfrutar de la fiesta. La XLIII Romería de La Esperanza se ha convertido ya en una cita obligada para los amantes de las tradiciones. Un ambiente tranquilo y familiar, un recorrido desde el que cualquier punto es perfecto para contemplar las carretas o los rebaños.

La cita dio comienzo oficialmente en torno a las 11:30 horas, con la celebración de la Solemne Eucaristía en la Parroquia Nuestra Señora de La Esperanza, que estuvo oficiada por el párroco José Domingo Morales. A continuación comenzó la procesión de la Venerada Imagen de Nuestra Señora de La Esperanza hasta la plaza del Ayuntamiento, acompañada por las autoridades locales e insulares, donde la Alcaldesa Honorífica de la Villa presidió, en un lugar destacado, el desarrollo de la Romería y donde recibió las ofrendas de las diferentes agrupaciones folclóricas, así como de todos los fieles que quisieron honrar a la Virgen.

Casi una veintena de carretas, varios cuerpos de baile folclórico, parrandas, barcos y siete rebaños de ovejas y cabras formaron el cuerpo de la XLIII Romería de La Esperanza.

 

 

 

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