In memoriam de Victoriano Ríos. Cuando fuimos jóvenes. Por Guillermo Cubillo Ferreira

Conocí a Victoriano allá por los años cuarenta del pasado siglo XX. Ambos nacimos en La Laguna con un año de diferencia, 1930 y 1931. Yo pasaba los veranos en la Ciudad de los Adelantados.
A mediados de los años cuarenta hubo un campeonato juvenil de fútbol formado por equipos cuyos nombres eran Rayo Plata, Volador, San Benito, Viña Nava y Ciclón, que jugaban en varios campos tales como el Barrio de San Benito, el Tanque Abajo y la Plaza del Cristo cuando el piso era de tierra. Victoriano era el portero del Rayo Plata, en el cual militaban también jugadores como ArgeoGodiño y Épele.El hermano de este último, Oto, jugaba en el Volador, a cuyo equipo también pertenecía Agustín, un sobresaliente delantero que más tarde fichó por el Atlético Aviación (hoy Atlético de Madrid) y llegó a ser internacional.
Victoriano siguió la estela de su padre, portero del Real Herpérides, de aquellas inolvidables ligas en la cual formaban equipos como el Real Unión, Price, Tenerife, Iberia, Puerto Cruz y en la liga interinsular se unían los de Las Palmas con nombres como el Marino, Victoria y Gran Canaria.
En 1947 Victoriano marchaba a Santiago de Compostela para iniciar la carrera de Medicina. No sabemos si se malogró un gran portero de fútbol. Y en 1949 marcho yo a Madrid para iniciar la misma carrera. Victoriano se trasladó a esta misma Universidad para terminar los estudios. Allí coincidimos y vivimos en las mismas pensiones los tres años siguientes. Él era alumno de Jiménez Díaz y yo de Gilsanz.
Victoriano seguía su formación en el Hospital Provincial, hoy Museo Reina Sofía; y yo en el Hospital-Facultad de Atocha. Mi profesor más cercano fue el doctor Segovia de Arana, recientemente fallecido a los 96 años.
No sólo estudiábamos con verdadera intensidad, sino que acudíamos al fútbol a ver los equipos madrileños, películas y jugar al envite los sábados con otros canarios.
Después de terminar nuestras licenciaturas y posteriores doctorados regresamos a la Isla para ejercer la profesión, tanto libremente como en el Hospital de los Desamparados o Civil bajo la batuta del eminente doctor Cerviá.
El 1968 se crea la Facultad de Medicina de La Laguna, siendo Victoriano Secretario de dicho equipo fundacional. Y en 1971 se inaugura el Hospital Universitario de Canarias, siendo llamado por él para formar la plantilla de Medicina Interna junto con otros compañeros de otras disciplinas. Todos nosotros dimos un impulso importante para sacar adelante la Facultad y el Hospital.
Victoriano Ríos era un gran conversador, analista de la situación médica de aquel entonces, un gran médico que a lo largo de su vida vivió el deporte, el ocio cuando correspondía, el amor a su familia, a la medicina y a la amistad.
En una etapa de su vida fue infestado por el gusanillo de la política. Otras plumas analizarán esta etapa de su vida.
Te has ido, dejando en la nostalgia un tiempo en que fuimos jóvenes, felices y cargados de ilusiones. Fuiste mi amigo y lo seguirás siendo. Siempre te recordaremos. Adiós Victoriano.
