Impresionante manifestación de duelo en el último adiós a Pedro Molina Ramos
Una impresionante manifestación de duelo constituyó el sepelio del labrador y ganadero lagunero, sin duda gran defensor del gremio en Canarias, Pedro Molina Ramos, fallecido el pasado sábado a los 59 años.
El funeral, con el cuerpo presente, celebrado este domingo en la Iglesia de Nuestra Señora de la Concepción de La Laguna, fue oficiado por el Obispo de la Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, don Bernardo Álvarez. Acudieron a acompañar a la familia el Presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, la diputada nacional Ana Oramas, así como varios parlamentarios y consejeros canarios. La representación del Ayuntamiento estuvo encabezada por el alcalde José Alberto Díaz. No faltaron representantes del mundo de la cultura, donde debemos destacar la presencia del Rector Magnífico de la ULL, Antonio Martinón. Desde todos los sectores e instituciones se remitieron coronas.
El cortejo fúnebre lo abrieron tres coches rematados de coronas, y en el último iba el féretro en el que descansaban sus restos mortales. El cortejo subió la lagunera calle La Carrera, desde los arcos del Ayuntamiento a la Plaza de La Concepción. La banda de música «La Fe» interpretó marchas durante todo el trayecto; especialmente emotivas fueron las piezas La Malagueña de Montesdeoca, La Madrugada, Crucifixus y el Adiós a la Vida de Tosca, tan ligada al Santísimo Cristo de La Laguna.
Según varias opiniones, hacía más de 50 años que no se veía una manifestación de duelo así en la ciudad. La gente que acompañaba al cortejo solo fue comparable con la de las procesiones del Santísimo Cristo de La Laguna. Ahora sólo queda el mayor homenaje: que nos impregnemos de la filosofía del amigo Pedro, y protejamos el campo y el ganado canarios, con debida mención al de su amada Vega lagunera. Sin duda Pedro Molina Ramos ha sido un gran ejemplo.
