Hoy se cumplen 45 años del 23-F: el día que la democracia española estuvo en vilo

Así era La laguna del aquel momento, en la foto un grupo de amigos posan a las puertas de una de los bares de moda de los 80 en la zona universitaria,  «El Fragata».

Hoy, 23 de febrero de 2026, se cumplen 45 años de uno de los episodios más decisivos y tensos de la historia reciente de España: el intento de golpe de Estado conocido como el 23-F. Aquel día de 1981, mientras el Congreso de los Diputados celebraba la votación para investir a Leopoldo Calvo-Sotelo como presidente del Gobierno, un grupo de guardias civiles encabezados por el teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en el hemiciclo a tiros, secuestrando a los representantes de la soberanía popular.

Durante largas horas, el país entero contuvo la respiración. La joven democracia, todavía en proceso de consolidación tras la dictadura franquista, parecía tambalearse. Las imágenes de los disparos en el Congreso y de los diputados tirados en el suelo quedaron grabadas en la memoria colectiva de varias generaciones de españoles.

La noche del 23 al 24 de febrero fue decisiva. La intervención televisada del rey Juan Carlos I, defendiendo el orden constitucional y rechazando el golpe, marcó un punto de inflexión y contribuyó de manera clave al fracaso de la intentona. Finalmente, los golpistas se rindieron y las instituciones democráticas salieron reforzadas de aquella prueba extrema.

Cuarenta y cinco años después, el 23-F sigue siendo mucho más que una fecha en el calendario. Es un recordatorio de la fragilidad de la democracia y de la importancia de protegerla cada día. También es una lección histórica sobre el valor de las instituciones, el papel de la ciudadanía y la necesidad de preservar las libertades conquistadas.

En un tiempo en el que los sistemas democráticos vuelven a enfrentarse a desafíos, recordar lo ocurrido en 1981 no es solo un ejercicio de memoria, sino un acto de responsabilidad colectiva. El 23-F simboliza lo cerca que estuvo España de retroceder y, al mismo tiempo, la capacidad del país para defender su camino democrático.

Hoy, 45 años después, mirar atrás es también una forma de reafirmar un compromiso: que la historia no se repita y que la democracia siga siendo un proyecto vivo, fuerte y compartido.

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