Fotos y poemas laguneros. Una Rosa Muere, Manuel Verdugo Bartlett (1878-1951)

UNA ROSA MUERE…
En mi cuarto de célibe donde jamás hay flores,
hoy una rosa muestra sus pálidos colores
en frágil vaso de cristal;
la pobre flor perfuma con su lenta agonía
el tedio y el silencio de la estancia sombría
en una tdrde plena de tristeza invernal.
Y pienso, un poco fatuo: aunque no soy mundano,
esa flor delicada me la entregó una mano
muy bella y temblorosa de emoción,
para que en la solapa sus pétalos luciese
y allí se adormeciese
oyendo el ritmo de mi corazón…
Bella prenda fragante que de mí he separado,
¡cuán pronto hubieras muerto wbre este pecho helado!
Un galante egoísmo, casta flor,
en el agua del vaso prolonga tu tormento…
¡Tendré el remordimiento
de quien asesinara lentamente a un amor!
¡Flores puras, tan débiles, tan débiles y hermosas,
en vosotras adoro y bendigo las cosas
inútiles que tienen que morir!
Y con secreta angustia
beso la rosa mustia
que se extingue soñando con cielos de zafir…
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