Fotos y poemas en agosto: Bajamar (y II). José Tábares Bartlett

(…) La luna amarillenta
que lenta asoma,
entre pardos celajes
tras de la loma;
el ladrido lejano
del ronco perro,
que repiten medrosos
barranco y cerro;
el pájaro nocturno
que vuela errante
invisible a los ojos
del caminante;
el susurro del árbol
que agita el viento,
y parece murmura
sentido acento;
el insecto canoro,
cuyo sonido revibrante
y agudo lanza escondido;
y el ruido quejumbroso
de la marea
que allá en los malecones
reburbujea;
inundan a mi pecho
de poesía;
¡Oh noche misteriosa viuda del día!
¡Oh campo¡ ¡Oh mar!
¡Oh cielo,
ritmo y colores,
escenario sublime de mis amores!
Casita de mi predio
y aires marinos,
ermita donde rezan
los campesinos;
barcas pescadorcitas
de mis riberas,
que las ondas azules
cortáis ligeras;
luminares y olas,
blandos rumores,
esencias desprendidas
de los alcores;
balsámicos perfumes
de los mariscos,
voces que repercuten
los altos riscos,
si vejez a mi vida
reserva el cielo,
gozar vuestros encantos
tan solo anhelo,
y vengan a la postre
males prolijos,
¡contigo! amada esposa,
y ¡ellos! mis hijos.

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