Fotos y coplas en Febrero (XVI)

Primer viernes cuaresmal

Amanece distinto el aire,
como si hubiera aprendido a hablar bajito,
las calles se quitan el brillo
y se ponen ropa de domingo antiguo.

Quedan restos de confeti en las esquinas,
como estrellas que no supieron volver,
y un eco de música cansada
que aún no decide desaparecer.

El primer viernes cuaresmal
no llega: se posa,
como un pájaro serio en el hombro del tiempo,
como una pregunta que no hace ruido.

Las máscaras duermen en los armarios,
con sueños de pluma y de sal,
y el cuerpo camina más lento,
como si recordara lo que fue volar.

No es tristeza: es pausa,
no es final: es aprender a mirar,
que también el silencio tiene su música
y también la ceniza sabe a verdad.

Y aunque el alma mire de reojo a febrero,
y al brillo que acaba de dejar,
sabe que toda fiesta se entiende mejor
cuando aprende, un poco, a rezar… o a esperar.

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