Fotos, coplas y poemas para despedir el año (y III)

Fin de Año 1934.
Faltan pocas horas ya para despedir el año viejo. Arrancamos hoy la última hoja del calendario. Y quien más quien menos, intentará buscar unos minutos para hacer ese balance personal, intimista, reflexivo, que nos presente en amplia panorámica qué tal fue para cada uno de nosotros el año que termina, cuáles fueron sus luces y sus sombras, qué nos ofreció de nuevo, qué nos arrebató, que nuevos caminos nos permitió recorrer, qué éxitos, qué fracasos, qué alegrías, qué lágrimas, qué nostalgias nos fue prodigando a lo largo de sus meses, sus días y sus noches.
YO SOLO SÉ QUE TE VAS
Yo solo sé que me das
tu orgullo, aunque me das muerte.
Cedo a tu antojo mi suerte,
yo solo sé que te vas.
Año Viejo cuando emprendas
tu partida hacia el pasado
llévate como legado
de tanta maldad las riendas.
Te he vivido y no pretendas
que se sonroje mi faz,
no vuelvas la vista atrás
si ando por tu vereda
que lo poco que te queda
yo solo sé que me das.
Reconozco que el contento
yo conocí en tu existencia
y sé que con insistencia
me ofrecías el tormento.
Mira tú que hasta el momento
¡no sé si odiarte o quererte!
próximo a quedar inerte
igual que el año anterior
me obsequias en tu estertor
tu orgullo, aunque me das muerte.
Pues un día más vivido
en mi cuenta ¡es uno menos!
y tú no utilizas frenos
por cumplir tu cometido.
¡Más del tiempo permitido
no tienes por qué moverte!
me yergo como el más fuerte
entre mucha desazón
y sin perder la razón
cedo a tu antojo mi suerte.
Y si es mi suerte que abroche
a tu final un comienzo
de mi queja me avergüenzo
como de hacerte un reproche.
Se acerca la medianoche
terminemos pues en paz,
para no volver jamás
con la verdad o el engaño
¡dame un abrazo Viejo Año!
yo solo sé que te vas.
