Fotos, coplas y poemas laguneros.Diálogo con una Señorita. Juan Pérez Delgado (Nijota) (1890-1971)

La llegada de los 30 trajo consigo la gran depresión de la bolsa. Muchos se quedaron sin trabajo, y los que tenían no ganaban lo suficiente. Con esa situación, estar a la moda pasó a ser un lujo. Nadie tenía dinero para comprar zapatos y ropa nueva, al menos no masivamente. La idea era preservar, el mayor tiempo posible, lo que había en el armario. La industria de la moda debió adaptarse a los tiempos de crisis y crear para un mercado con un poder adquisitivo bajo. Para la mujer se impuso un estilo más femenino y liviano. La flapper quedó atrás. El largo de los vestidos y las faldas cayó hasta los tobillos.
El ingreso de la mujer a la fuerza de trabajo obligó a recurrir a la ropa más práctica. El glamour y la transgresión de los 20 ya no tenían cabida en una sociedad que enfrentaba una gran crisis mundial.
Los casquetes de la pasada década tendían a marcar la cabeza y a entallar el corte de pelo. Nijota de nuevo estuvo al quite con el casquete
DIALOGO CON UNA SEÑORITA
—Dígame, señorita
ese cubrecabeza
que usted con gracia luce,
¿qué palabra lo expresa?
—Pues, mire, una palabra
que rima con paquete,
que es trisílaba y grave y se
escribe «casquete».
—¡Ah, claro está, casquete!
Esa prenda bonita responde a una
acepción que el diccionario cita.
Pero, ¿no es un sombrero?
—No, el sombrero es más raro; aquí ya no
se usa y además es más caro.
—Y un gorro, ¿no será?
—Tampoco, caballero,
pues gorro es una forma
especial de sombrero.
—Y, ¿no será un pañuelo?
—Bueno, tal vez lo sea,
pero hecho casquete, lo
cual es buena idea.
—Y eso ¿no da calor?
—Bueno, tal vez dé un poco, pero
no en esta forma en que me lo coloco.
—De modo que el casquete
¿no es prenda que incomoda?
—No, señor. Es muy práctico y además,
¡es la moda!
—Vérselo puesto a usted
me resulta muy grato.
—Pues mire, es sencillito y,
además, es barato.
—Señorita: Este diálogo quiero
que lo interprete sólo como
interés en tomo del casquete.
—Claro está, caballero.
Eso salta a la vista, ya que
informarse es propio de todo
periodista.
—Pues, ¡gracias, señorita,
por haberme informado.
Y siga usted con su casquete
encasquetado!…
