Fotos, coplas y poemas como antesala de la Navidad. Corona de Adviento (y IV)

 

Cuarto domingo, el misterio de la Encarnación en el vientre de una mujer. María. Expectación, ternura

Color de Adviento, el morado, pero el Adviento no es una segunda Cuaresma. “El tiempo del Adviento tiene dos características: es a la vez un tiempo de preparación a las solemnidades de Navidad en que se conmemora la primera Venida de Hijo de Dios entre los hombres, y un tiempo en el cual, mediante esta celebración, la fe se dirige a esperar la segunda Venida de Cristo al fin de los tiempos. Por estos dos motivos, el Adviento se presenta como un tiempo de piadosa alegre esperanza” (Calendario Romano n.39). El tercer domingo puede sustituirse el color morado por el “rosado”, por el mensaje de intensa alegría. El mantel de la celebración eucarística siempre es blanco para poner en evidencia que es la celebración del banquete pascual.

Color de las velas de la Corona. No hay nada fijado, y, por otra parte, no se trata de un rito litúrgico. Todo depende del simbolismo que se quiera sugerir. Acaso, con lo que se acaba de explicar, puede convenir: Primer y segundo domingo, cirio morado; tercer domingo, cirio rosado (alegría); cuarto domingo, cirio blanco (Virgen María).

Lámpara del IV domingo de Adviento
Mt 1,18-24; Lc 1,26-38; Lc 1,39-45

La Virgen María
se siente a la espera,
y adora en silencio
a Dios a quien lleva.
A ella cantaron
los santos profetas;
los pobres y humildes
marcaban la huella.

Oh Madre purísima,
de suma belleza,
tu seno es la cuna
del Verbo que llega.
Y tú eres, oh Madre,
la llave y la Puerta:
por santa María
Dios es carne nuestra.

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