Fotos, coplas y poemas. Antesala de La Vega. Genoveva Febles Moráles. La Laguna (1940)

Casa del camino de San Miguel de Geneto
Según el investigador Daniel García Pulido,hasta la fecha se había colocado la fecha de construcción de la primitiva ermita de San Bartolomé en el año 1752, tal y como rezan las cifras de trazo inseguro grabadas a cincel en el dintel del antiguo arco de entrada a la hacienda vinculada al recinto consagrado al apóstol. La inexistencia de datos fundacionales nos hacía tomar ese registro cronológico como la fecha inicial de la andadura de esta edificación, pero, no obstante, referencias documentales que hemos hallado recientemente nos deben hacer retroceder la fundación de la primera ermita, como mínimo, a mediados del siglo XVII. La pista apareció al investigar la presencia del corsario Amaro Rodríguez-Felipe, el célebre Amaro Pargo, con propiedades constatadas en San Bartolomé de Geneto a mediados del Setecientos. Rastreando las escrituras de compraventa de este singular personaje en los protocolos originales de escrituras de la época, buscando conocer la identidad de los antiguos habitantes de la comarca, nos encontramos con, al menos, dos referencias documentales que retrotraen las fechas de presencia de la ermita de San Bartolomé, como mínimo, al último cuarto del siglo XVII. En la primera de estas escrituras, ante Diego Ambrosio Milán, el 6 de febrero de 1687, el doctor Agustín Cabrera de Vargas Rengifo vende al padre de Amaro Pargo, el labrador Juan Rodríguez-Felipe, un «cercado de tierra calma» en Geneto, que linda por su parte baja -y transcribimos literalmente- «con el Callejon que ba a la hermita de San Bartolome»-. En la segunda compraventa, casi una década anterior, concretamente el 10 de junio de 1674 ante el escribano Juan Alonso Argüello, se trata de Isabel Díaz, viuda de Mateo Hernández Crespo, quien otorga venta de «dos almudes y medio de viña» en ese mismo «pago de Geneto», lindando dicha propiedad «hacia la hermita de San Bartolome que esta en el pago de Geneto» con viña del propio comprador de ese lote de tierras, Juan de Torres -maestro de zapatero-
Antesala de La Vega
La comarca de Geneto
no sé si es valle o jardín,
yo sólo sé que lo quiero
y llevo con mucho orgullo
ser autóctono de aquí.
Geneto, fueron caminos
lo que hoy son carreteras,
si alzas la vista ves
por donde quiera que estés
Anaga y su cordillera.
Geneto, no tiene torres
no tiene mar, ni montañas,
pero tiene un horizonte
donde el sol despierta al norte
asomado a Gran Canaria.
Geneto, no tiene playas
pero lo besa la luna,
aunque se ven a distancia,
se viste de su importancia,
hacía el sur de La Laguna.
El Monte de Las Mercedes
le dice al de La Esperanza,
asegúrales el fresquito,
que yo a los geneteritos
les doy las brumas que se desplazan.
Geneto, no tiene cumbres
tampoco tiene laderas,
es la bonita antesala,
forma parte del aval,
en la belleza magistral
de la Vega Lagunera.
Enero, 2003
Con mi amor,a Los Genetos
