Fiestas de Verano: Retazos históricos de las Fiestas de Bajamar (III). Por Julio Torres Santos

 

El panadero de Geneto, Carlos de la Rosa, dando los últimos retoques al «Bocadillito».

En 1985, Tomás Morales vuelve a la carga: buscando “algo diferente” ideó la «construcción» de un bocadillo gigantesco… Más que un bocadillo, fue «bocadillote» o «bocadillón», tal como a él le gustaba llamarlo… y dadas sus espectaculares dimensiones. La prensa de la época recogió que se trataba de:

Un pan de 102 metros de largo y 33 centímetros de ancho, que se pudo elaborar gracias a la colaboración desinteresada de las panaderías “Los Compadres” y “De la Rosa”. Ambas lograron en sus respectivos hornos un pan “doradito y crujiente”: para rellenarlo fueron necesarios docenas de kilos de mantequilla, salchichón, mortadela, lomo, queso, jamón, sobreasada, chorizos y un largo etc., además de la colaboración de cerca de cien personas. Ello constituyó un record “Guiness”, pero no fue el último de Tomás Morales.

Así, Bajamar entró de nuevo en el Libro Guiness de los Récords el 12 de agosto 1999, de la mano de Tomás Morales con “La Pelota de Gofio”. Este peculiar personaje explicó que tal iniciativa partía de una simple idea: “el gofio es un alimento elaborado exclusivamente en las Islas Canarias y en seis o siete países sudamericanos, con lo cual no hay muchas posibilidades de que nos rebasen”.

Para realizar la “Gran Pelota de Gofio” y miel fueron necesarios 5.000 kilos de gofio. Tomás Morales se sirvió de una “concretera” (canarismo de “hormigonera”), es decir de esos artilugios utilizados en la construcción para amasar el cemento, así como de una cuba con 2.000 litros de leche, a fin de transportar y “amasar” tal cantidad de gofio. Pero, Tomás y su equipo se encontraron con un imprevisto, pues se les agotó la miel por un mal cálculo; fue entonces cuando a “alguien” se le ocurrió sustituirla por Ron Miel. Fueron así varias decenas de cajas de 12 botellas de 1 litro de Ron Miel “Cocal” las introducidas en la “concretera”, lo que supuso que muchos de los asistentes tuvieran de ese día un “memorable” recuerdo, en forma de dolor de cabeza provocado por el “colocón”. Del mismo fueron testigos muchos habitantes de la Isla que, animados por el “Guiness” se acercaron a Bajamar el día señalado para la experiencia. Si se calculó la asistencia de unas veinte mil personas, tememos que degustaron la mayor “pelota” de gofio realizada en la historia tal número de gentes, cuyo “Pelotazo” no podría sobrepasar el actual control de alcoholemia.

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