La fiesta de Corpus Christi, que en latín significa cuerpo de Cristo, es una fiesta de la iglesia católica para celebrar la presencia real de Jesucristo en la Eucaristía. Se trata de recordar la institución de la eucaristía, que tuvo lugar el Jueves Santo, durante la última cena. Se celebra sesenta días después del Domingo de Resurrección, es decir, el jueves siguiente a la solemnidad de la Santísima Trinidad que tiene lugar el domingo posterior a Pentecostés. Las celebraciones de Corpus Christi incluyen procesiones en las calles y lugares públicos en los cuales el cuerpo de Cristo es exhibido y acompañado por multitud de fieles.
La fiesta surgió a finales del siglo XIII en Lieja, Bélgica, cuando a la religiosa Juliana de Cornillon se le ocurre la idea de la Exposición y Bendición del Santísimo y anhelaba una fiesta en su honor e hizo conocer sus ideas a Obispo de Lieja. El obispo de esta ciudad, Roberto de Thorete, quedó favorablemente impresionado y estableció una fiesta en honor de la Eucaristía (en 1247 se celebró la primera fiesta del Corpus Christi el jueves posterior a la fiesta de la Santísima Trinidad).
Según cuenta la tradición, en el año 1263, mientras un sacerdote celebraba la misa en la iglesia de la localidad de Bolsena, en Italia, al pronunciar las palabras de consagración y romper la Hostia consagrada, brotó sangre. Este suceso se conoce como “el milagro de Bolsena” y se entendió como un evento santo, lo que hizo que se estableciera como fiesta litúrgica del Corpus Christi. La procesión del Corpus fue instituida en 1264 por el papa Urbano IV, y se extiende a toda la Iglesia por la bula “TRANSITURUS DE HOC MUNDO”.
“…Que cada año, pues, sea celebrada una fiesta especial y solemne de tan gran sacramento, además de la conmemoración cotidiana que de él hace la Iglesia, y establecemos un día fijo para ello, el primer jueves después de la octava de Pentecostés. También establecemos que en el mismo día se reúnan a este fin en las iglesias devotas muchedumbres de fieles, con generosidad de afecto, y todo el clero, y el pueblo, gozosos entonen cantos de alabanza, que los labios y los corazones se llenen de santa alegría; cante la fe, tremole la esperanza, exulte la caridad; palpite la devoción, exulte la pureza; que los corazones sean sinceros; que todos se unan con ánimo diligente y pronta voluntad, ocupándose en preparar y celebrar esta fiesta. Y quiera el cielo que el fervor inflame las almas de todos los fieles en el servicio de Cristo…”
El papa Clemente V en el concilio de Viena de 1311 regula el cortejo procesional por el interior del templo, pero fue el papa Nicolás V el que introduce en la festividad de Corpus Christi la procesión solemne con la Hostia consagrada por las calles de Roma en 1447.
En el Concilio de Trento (1545-1563) se decretó que todos los años, en un día declarado festivo a tal fin, se llevara por las calles y las plazas de villas y ciudades en procesión solemne el cuerpo de Cristo.
Desde 1989, por acuerdo del Gobierno de España con la conferencia episcopal, la festividad del Corpus fue trasladada al domingo siguiente, pasando el jueves a ser día laborable. Aunque la solemnidad litúrgica sea en domingo, diversas localidades celebran la procesión en el jueves tradicional, que es declarado fiesta local por sus respectivos ayuntamientos, entre ellos el municipio de Villa de Mazo.
