Este 8 de marzo desde La Laguna Ahora homenajeamos a esas mujeres que fueron lecheras, gangocheras o vendedoras de pescado
Antiguos trabajos de muchísimas mujeres canarias, la casa, el campo y además ser lecheras, gangocheras o vendedoras de pescado.
Se trata quizás de los oficios que más se han quedado marcados en la memoria de los canarios. Prueba de ello, es la esculturas que se levantan en varias plazas y calles de las islas como homenaje a las sufridas mujeres del pueblo que realizaron durante años tan costosa labor.
Hoy en día, la imagen de la lechera que perdura en el recuerdo, es el de la mujer campesina que, tras ordeñar a sus animales, bajaba con la cesta llena de ‘cacharros de leche’ en la cabeza, por los caminos y veredas que comunicaban La Esperanza, El Ortigal, Tacoronte, Guamasa, La Montaña de San Roque o San Benito… con los centros de La Laguna y Santa Cruz, con el fin de vender sus productos en la ciudad. Esta actividad suponía en muchos casos la única aportación a la economía familiar.
A medida que pasaban los años, el medio de transporte para llevar la leche a la ciudad cambiaba. Se solía utilizar el burro para tal labor, hasta que contaron con un servicio especial de transportes, guaguas, y travía, fueron famosas la conocida como ‘Guagua de las lecheras’ o «La jardinera del tranvilla». Con posterioridad, serían los vehículos particulares los que se encargarían del transporte.
El oficio de las lecheras, con el paso del tiempo fue perdiendo su importancia. Los adelantos técnicos y las múltiples exigencias sanitarias, fueron mermando un oficio tan duro como tradicional, hasta que se convirtió sólo en un recuerdo más de un pasado no tan lejano y que costó sangre, sudor y lagrimas a muchas de nuestras duras mujeres, que son un orgullo para todos y a las que les debemos eterno agradecimiento. Un recuerdo de corazón en un día como el de hoy.
