España en agosto va de fiesta en fiesta: Fiestas de San Bartolomé en Borja (Zaragoza)

Del 23 al 25 de agosto se celebran en Borja (Zaragoza) las Fiestas de San Bartolomé:

El día de San Bartolomé, el 24 de agosto, las celebraciones en honor al mismo, dan comienzo a las 10 de la mañana, con un pasacalles más conocido como “dance del roscón”, interpretado por los “paloteadores”, nombre por el que se conoce a los danzantes ya que cada uno porta dos palos de madera.

Cada grupos de danzantes está formado por ocho personas, que siguen al roscón, elaborado con pan dulce, por las calles borjanas y que es portado por los “Mayordomos”. El roscón es colocado en una bandeja de la que cuelga un pañuelo blanco bordado, siendo los gastos a cargo de los citados “Mayordomos”, que han sido los encargados de velar y mantener el alumbrado del Santo durante todo el año, guardando además en su casa una capilla de madera con imagen del mismo.

El pasacalles, acude hasta la casa de los “Mayordomos”, quienes han preparado un aperitivo y tras el cual da comienzo el “dance del roscón”, llegando éste hasta la Casa Consistorial. El recorrido es acompañado por la Agrupación Musical Borjana y por la comparsa de Gigantes.

A las doce del medio día, se representa el dance del “paloteado” en la Plaza del Olmo. En primer lugar los personajes del “Mayoral” y del “Rabadán” entablan un diálogo, en el que el primero comunica al otro, que ese día se conmemora San Bartolomé. Aparece entonces en escena el siniestro personaje del “Diablo”, que intentara que el “Rabadán” se ponga de su lado, ofreciéndole las mayores riquezas. Por otro lado el “Mayoral” intenta convencerlo para que no atienda las suculentas tentaciones que le son ofrecidas. En ese momento surge el personaje del “Ángel”, quien conseguirá ahuyentar al malvado “Diablo”. Otro de los personajes que intervienen es el del “Cipotegato”, personaje habitual en los dances de la zona, quien con sus irónicos comentarios hace reír a la concurrencia. Seguidamente, los danzantes uno a uno van dedicando unos versos al Santo Patrón, y tras estos tienen lugar los “dichos”, versos jocosos y dedicados a cada uno de ellos, recordándoles las “hazañas” amorosas o de otra índole que han tenido durante el año.

Después da comienzo el dance propiamente dicho. Este se compone de varios bailes de palos; dos de ellos son una jota y un vals, dos bailes de cintas trenzando estas a un palo central, y “el baile de los arcos” que se trata de otro vals que se baila con unos arcos de flores.

Por la tarde, a las ocho, se hace el dance de las espadas durante la procesión del Santo por las calles de Borja. Cada danzante lleva una espada y un “bloquil” (una especie de tapadera de sopera), a modo de escudo.

Al día siguiente, 25 de agosto, se realiza la romería al Santuario de Misericordia, donde se vuelven a tener lugar el pasacalles y los dances.

El dance de San Bartolomé

La primera noticia documental que tenemos corresponde al año 1783, procede del “libro Lucero de la Ciudad”, se realiza el Dance con motivo del feliz alumbramiento de la Princesa de Asturias y nacimiento de los infantes Carlos y Felipe, el día 22 de octubre de 1783.

Según estudios realizados, ya en el año 1783, la vestimenta de los danzantes consistía en: una camisa blanca, un calzón blanco, una sayeta blanca, unas medias negras, unas alpargatas blancas, una faja roja, dos bandas de distintos colores y un cachirulo. Actualmente se mantiene esa vestimenta.

Se cree que la Cofradía de San Bartolomé se hizo cargo del Dance en la mitad del siglo XIX y ha llegado hasta nuestros días con una pujanza indudable que se acrecienta día a día.

El Dance se representa tres veces al año, el 24 de agosto en la plaza del Olmo de Borja, día de la fiesta de San Bartolomé y el 25 de agosto con motivo de la Romería al Santuario en la plaza del Santuario de Misericordia, estos dos días se baila completo en honor del santo. El 20 de enero, San Sebastián, solamente el baile de las espadas durante la procesión.

Algo más para conocer un poco de Borja

Borja es una localidad situada en la comarca del Campo de Borja, en la provincia de Zaragoza, Aragón. Tiene un área de 107 km² con una población de 5057 habitantes (INE 2012) y una densidad de 47,26 hab/km².

El Camino de Santiago de Soria, también llamado castellano-aragonés, pasa por la localidad.

Sus orígenes se remontan al siglo V a. C. cuando ya existía una población celtibérica denominada Bursau que acuñaba moneda. Estaba situada en un principio en los alrededores de la Cueva Esquilar y poco a poco se expandió por el cercano cerro de La Corona.

Tito Livio ya cita a Bursau en su Historia de Roma como una de las poblaciones celtibéricas del Valle del Ebro durante la guerra sertoriana. Plinio el Viejo también la cita dentro de las ciudades pertenecientes al Convento Juridídico de Caesaraugusta. Asimismo, es habitual identificar la Bursada que menciona Ptolomeo en sus crónicas con la actual Borja. Sin embargo, todo parece indicar que se refiere a otra población que habría estado cercana a Cuenca.

Tras la conquista romana (siglo I a. C.) se inician los asentamientos en las laderas del cerro,​ en las zonas hoy conocidas como Torre del Pedernal y La Romería. Se estima que a partir de la segunda mitad del siglo III, ante la inseguridad generalizada, la población volvió a La Corona y alrededores. No se conoce mucho de la época visigótica, si bien es previsible que la población permaneció en las cercanías del castillo y de la Corona.

El mayor auge se produjo en el siglo VIII, con la llegada de los musulmanes quienes pactaron con el conde visigodo que gobernaba la zona, llamado Casio. Durante este tiempo, parece ser que recibió el nombre de Burya, que significa “torre” o “fortín” en árabe. De estas tierras surgieron los Banu Qasi («Hijos de Casio»), quienes jugarían un papel decisivo en la historia musulmana de la península ibérica.

En el siglo XII es reconquistada por los cristianos de manera pacífica. Los musulmanes pudieron permanecer en la población, conservar sus propiedades y mantener su culto. Sin embargo se vieron obligados a trasladar su residencia en el extramuros, concretamente en los alrededores de la calle San Juan.

En los siglos XV y XVI se convirtió en una fortaleza militar frente a las invasiones castellanas, llegando a recibir del rey Alfonso V de Aragón el título de Ciudad el 2 de octubre de 1438. Durante el reinado de los Reyes Católicos son expulsados los judíos, que formaban una comunidad importante en Borja.

Estos dos siglos representaron un periodo de prosperidad para la población, siendo la época en la que se construyeron la mayor parte de los monumentos y casas palaciegas que existen en la actualidad.

Los siglos XVII y XVIII fueron periodos de recesión, enfermedades y sequía.

Durante la Guerra de Sucesión Española, a diferencia de la mayoría de poblaciones aragonesas, Borja se posicionó a favor del bando borbónico. Esto le generó numerosas presiones para que abrazase la causa austracista hasta que el 7 de octubre de 1706, un numeroso ejército dirigido por Cristóbal Fernández de Córdoba y Bazán, décimo Conde de Sástago, acampó en sus afueras e inició un bombardeo desde las eras de La Horca. Los borjanos, en clara desventaja numérica, resistieron hasta que, finalmente, al día siguiente la ciudad fue asaltada y saqueada por los partidarios del archiduque Carlos. Finalizada la guerra, el 16 de junio de 1708, Felipe V en reconocimiento a su heroísmo y lealtad, añadió un león y una flor de lis al escudo de la ciudad, otorgándola además los títulos de «Muy Ilustre» y «Fidelísima» junto con la leyenda «Saqueada por ser siempre fidelísima». Además le concedió a la ciudad el privilegio, entre otros, de celebrar una feria franca de quince días en septiembre, que sería el origen de lo que hoy se conoce como «Ferias y Fiestas».

A mediados del siglo XIX se inicia la recuperación económica y en el último tercio del siglo también se da un auge de las exportaciones de sus vinos a Francia, donde las vides se habían visto asoladas por una plaga de filoxera, plaga que finalmente también se extendería por España llegando a Borja en 1899. A la prosperidad de la ciudad ayuda también la construcción del Ferrocarril de Cortes a Borja. Inaugurada el 22 de mayo de 1889, inició su decadencia en los años 30 del siglo siguiente. El Estado barajó la posibilidad de revitalizarla convirtiéndola en vía ancha, pero finalmente el Escachamatas, como era popularmente conocido, realizó su último trayecto el 7 de marzo de 1955.

Desde 1834 hasta 1965 fue cabeza del partido judicial de Borja ampliamente descrito en el diccionario de Pascual Madoz.

Durante el siglo XX, la actividad agraria sobre la que estaba basada la economía de Borja fue perdiendo peso específico y no se llega a producir el auge industrial que benefició a otras ciudades, por lo que Borja fue perdiendo paulatinamente importancia económica y política, de tal modo que una parte importante de su población tuvo que emigrar en busca de nuevas oportunidades en las zonas industriales.

En los últimos años del siglo XX, Borja ha consolidado su economía tradicional, mediante la tecnificación de su agricultura y la calificación con Denominación de Origen de sus magníficos vinos. También se está consolidando y modernizando un sector servicios en constante auge. La actividad industrial, aunque de forma incipiente, se empieza a implantar en el Polígono Industrial “Barbalanca”, favoreciendo el cambio de tendencia a la despoblación, ya que permite a los jóvenes tener un futuro asegurado en su localidad de origen.

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