España en agosto va de fiesta en fiesta: Festejos en honor a San Roque en Calatayud (Zaragoza)
Las fiestas en honor a San Roque son los principales festejos en la ciudad de Calatayud, que durante cuatro días las puedes disfrutar de unos festejos declarados de interés turístico regional.
Aproximadamente una semana antes ya se realiza el Concurso de Recortadores, considerado uno de los mejores de España. Las fiestas están organizadas en su totalidad por las peñas y la comisión de Interpeñas. El día anterior al chupinazo se respira el ambiente festivo con el célebre “vino de honor” en el que se produce la presentación de las peñas, obsequiando a los asistentes con un vino y entrada libre a los actos.
Los festejos cuentan con actuaciones por la noche, la guerra de merengues, el descenso del Jalón, todo aderezado con dos corridas de toros y una suelta de vaquillas por la tarde y más vaquillas por las mañanas. Destacar también la romería de la subida a San Roque con la tradicional chocolatada.
El 16 de Agosto (día de San Roque) por la mañana tiene lugar la “pedida de vaquillas” en la plaza de España, y por la tarde una magnífica fiesta taurina el en la plaza de toros.
El último día en la plaza de España se puede asistir a una estremecedora traca final.
Otro de los actos más tradicionales ocurre en la madrugada del día 15 al 16 de agosto, cuando los peñistas realizan una romería hasta la ermita de San Roque, situada en el cerro de Armantes. Una vez allí rezan, saludan y besan al santo, al tiempo que le cantan los tradicionales ‘Gozos al glorioso San Roque’.
Un poco de historia de Calatayud
En un pequeño altozano en la confluencia del Río Jiloca con el Jalón, zona de Valdeherrera, fueron encontrados unos restos muy degradados por el tiempo y la acción humana que posiblemente proceden del primer asentamiento de la Ibérica Bílbilis. Hacia el 195 a. C. las legiones de Marco Porcio Catón remontaron el Valle del Jalón desde el Ebro conquistando esta Bílbilis el 180 a. C.
Los primeros en formar una ciudad fueron los celtíberos, hace más de dos mil años, aunque la primera gran época de esplendor de Bílbilis llegaría con el Imperio Romano.
El primer contacto entre los indígenas y los futuros conquistadores tuvo lugar en el siglo II a. C., cuando Quinto Fulvio Flaco buscaba establecer una ruta segura entre el Mediterráneo y la Celtiberia.
En el siglo I a. C. se inició la romanización de la ciudad celtíbera, hasta que la cultura romana, su lengua y costumbres fueron asimiladas por los indígenas, de forma que Bílbilis acabó por convertirse en una ciudad romana, tanto por su trazado como por su arquitectura y sus infraestructuras, que eran tan funcionales como monumentales. Llegó a alcanzar la categoría de Municipium Augusta Bílbilis.
Hacia el siglo III, la Bílbilis romana comienza su decadencia mientras Cesaraugusta inicia su desarrollo demográfico. El foro y el teatro se convertirían, incluso hasta el siglo XIX, en cantera de bloques de piedra que servirán para la construcción de la ciudad moderna.
Fue en el año 716 cuando los árabes fundan Calatayud, tomando el nombre de Castillo de Ayub, nombre del emir que gobernaba la ciudad. Durante la ocupación musulmana se produjo un gran desarrollo, creándose, entre otras, una importante infraestructura de riegos que todavía existe en nuestros días.
Destaca en esta época islámica, sobre todo, el recinto fortificado, construido durante el emirato de Muhammad I, hacia el año 826. Consta de cinco castillos, unidos por largos lienzos de murallas con torreones.
Además de los castillos y murallas, queda gran parte del trazado de las actuales calles y callizos y cuerpos de alminares posteriormente convertidos en torres de iglesias cristianas; el claustro de Santa María La Mayor parece corresponder a la planta de la mezquita principal al igual que el Palacio Obispal se emplaza en el solar de la zuda del gobernador y la Plaza de España sobre el antiguo zoco.
Tras iniciarse la Reconquista, Alfonso I el Batallador, arrebata Calatayud a los árabes en 1120. Después de la batalla, entre las ruinas de uno de los castillos, apareció, según la tradición, una imagen románica de la Virgen con la advocación de Nuestra Señora de la Peña que será la Patrona de la Ciudad. En este lugar se le dedica una capilla que es elevada a colegiata por el Papa Lucio III hacia el año 1180.
Durante toda la Edad Media, la ciudad contó con importantes comunidades judías y una población creciente, que hizo de Calatayud uno de los centros demográficos y culturales más importantes de Aragón. Sin embargo, la unión de Castilla y Aragón al final del siglo X, hizo que este reino, y también Calatayud perdieran importancia.
En el año 1601 nace uno de sus hijos más ilustres, el gran escritor y pensador Baltasar Gracián.
Con la llegada de la modernización del siglo XIX, se produjo una importante destrucción de su patrimonio artístico incrementada además por la invasión francesa y las Guerras Carlistas.
En el año 1822, al aprobarse el decreto de organización del territorio, se creó la provincia de Calatayud, que duró muy poco tiempo, hasta la vuelta de Fernando VII en 1823. El debate sobre la organización provincial volvió a abrirse en el año 1842, aunque por la oposición de Guadalajara, Soria y Zaragoza, Calatayud no llegó a recuperar su condición de provincia.
En 1967, la ciudad de Calatayud fue declarada Conjunto de Interés Histórico y Artístico.
