Es tiempo de Navidad: Memoria de las tradiciones y costumbres laguneras «La Misa del Gallo» (II) . Por Julio Torres Santos

También pervive la costumbre de que, después de la misa, las “parrandas de lo divino” (en La Laguna) o las tandas (en Tejina y El Socorro) recorran las calles cantando y visitando hogares para, inicialmente pedir donativos para las ánimas del purgatorio o, actualmente, solicitar un aguinaldo o simplemente alegrar la Navidad.
El arraigo de esta costumbre se remonta, al menos, al s. XVIII, como podemos leer en el “Diario” de Juan Primo de la Guerra, en el relato correspondiente al 29 de diciembre de 1802 : “Por las noches han andado en el vecindario [Valle de Guerra] varias compañías de cantadores, unos del Valle y otros de la ciudad, que piden para diferentes cofradías, cantando las Pascuas”.
Las ordenanzas municipales de 1903 autorizan estas parrandas y reconocen su carácter tradicional : “En la noche de Navidad será permitido circular y dar serenatas con rondallas y cantos e instrumentos de música por las calles y plazas de la Ciudad, según de antiguo es uso y costumbre, siempre que no se altere el orden ni se comentan excesos que puedan afectar a las personas y al buen nombre de nuestra población”. Sin embargo, estas ordenanzas establecen dos salvedades. La primera de ellas prohibe “a las personas que constituyan rondallas o a las llamadas parrandas, llevar consigo en esa noche, palos ni armas de clase alguna, aún cuando para el uso de éstas estén provistas de licencia”. Parece, pues, que los disturbios navideños, de carácter más o menos pagano, continuaban siendo frecuentes. La segunda hace referencia a los aguinaldos, habituales no sólo en las parrandas: “Constituyendo la petición de aguinaldos un abuso que daña los intereses de las personas, queda prohibida, en absoluto, en esta Ciudad y su término dicha costumbre en los días de Pascuas de Navidad, sea cualquiera la persona que la ejercite y el medio que, para ello, se emplee. Todo el que infringiere este precepto será considerado y corregido como si practicase clandestinamente la mendicidad pública”.
Mención especial merecen las actuales tandas de Tejina, agrupaciones de músicos de instrumentos de cuerda que unos días antes de Nochebuena se reúnen para preparar poemas y villancicos que cantarán por las calles y en la Misa del Gallo. En su deambular por las calles tejineras, las tandas disfrutan de buen yantar y buen beber y piden aguinaldo. En la Misa del Gallo, tras el Te Deum, unos ángeles recitan una serie de versos de origen desconocido que no han variado: “Albricias, hijos de Adán, ya ha nacido el Redentor, el Soberano Señor de toda la humanidad”. Luego los ángeles se dirigen hacia un grupo de pastores representados por la tanda, a quienes comunican la Buena Nueva, entablándose una conversación entre ambos grupos. A continuación, la tanda sigue los pasos de los ángeles que la guían a través del templo hasta el lugar donde se encuentra representado el nacimiento. En el mismo interpretan un villancico llamado “El divino” o “la tanda del divino”. Tras la interpretación, cada componente recita un verso que finaliza “Y de regalo te traigo…”para hacer la ofrenda. A continuación se celebra la misa y finalizada la misma se interpreta un último villancico.
Aunque la costumbre no tiene en la actualidad la misma fuerza de antaño, también hoy como ayer, las parrandas son recibidas en cualquier casa con las puertas abiertas. Como cuenta Elfidio Alonso, en el artículo “Las Navidades de ¿antes?” de Marti (1985): “cuando llegaban a una casa, aunque no fuera conocida, se hacía entrar a los del rancho y se les brindaba con lo que hubiera, que siempre había alguito que comer y que beber. Nadie descuidaba en aquellos días tener una mesa servida para quien pudiera llegar a casa”.
