El Torreón Ventoso del Puerto de la Cruz y el Antiguo Convento Franciscano de Garachico declarados BIC
Ambos ostentan la categoría de Monumento, incluyendo su declaración un entorno de protección
El catálogo del Patrimonio Histórico de Canarias cuenta con dos nuevos bienes de interés cultural en la isla de Tenerife, el Torreón Ventoso del Puerto de la Cruz y el antiguo Convento Franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles, ambos con categoría de Monumento.
El Torreón de Ventoso es la denominación con la que se conoce el esbelto mirador que remata la imponente vivienda de la familia homónima, anteriormente perteneciente a la familia Blanco y, antes, a Bernardo de Valois. Se ubica en la C/Valois, en la base de la ladera norte de la Montaña del Taoro.
El inmueble en el que se inscribe este torreón es de mediados del siglo XVIII, articulado en dos plantas organizadas en torno a un patio central.. Su valor arquitectónico reside en que constituye un edificio representativo de la arquitectura tradicional de la isla, vinculada a la rica burguesía comercial foránea asentada en el Puerto de la Cruz desde finales del siglo XVII y responsable de la pujanza económica que le caracterizó durante cerca de dos centurias. Su declaración incluye la delimitación del BIC
La delimitación del BIC se circunscribe al solar del inmueble de referencia, junto con el colindante, estableciendo un perímetro de protección que radica en la necesidad de establecer un entorno de protección que acoja uno de los inmuebles de mayor relevancia del Conjunto Histórico portuense. La delimitación se ha ajustado al perímetro del edificio; ya que, por encontrarse incluido en el Bien de Interés Cultural, con categoría de Conjunto Histórico, a favor del Puerto de la Cruz, su ordenación pormenorizada deberá venir contemplada en el correspondiente Plan Especial de Protección, que garantizará la protección del entorno inmediato del inmueble.
Convento Franciscano de Nuestra Señora de los Ángeles
Este gran complejo conventual, situado en el centro neurálgico de Garachico y rodeado de algunos de los inmuebles civiles más representativos del casco urbano ¿La Casa de los Marqueses de Adeje y la Quinta Roja-, tiene sus orígenes en fecha temprana, debido a la cesión por parte de Cristóbal de Ponte a la orden franciscana de unos terrenos de su propiedad.
En 1524 Cristóbal de Ponte decide fundar un convento de la orden franciscana ¿el tercero en la isla-, existiendo originalmente en dicho lugar una ermita de Nª. Sª. de los Ángeles, de 1502. Lo patrocina y financia, cede la tierra y el agua para su construcción, siendo uno de los conventos más grandes de Canarias y el más antiguo de los cinco conventos de Garachico.
Finalizada la obra, las principales familias de esta emergente localidad comenzaron a dotar a la iglesia con sus respectivas capillas. Tanto que la iglesia, de una sola nave, resultó insuficiente para albergarlas y algunas terminaron por ubicarse junto al claustro. En el siglo XVII había alcanzado sus dimensiones actuales y en él trabajó Diego Penedo, que ejecutó la portada de conexión entre ambos claustros.
El convento se vio afectado por la erupción de 1706. El barrio de los Morales, del que lo separaba una estrecha calle, fue enterrado sepultado por la lava. Las coladas afectaron a una parte del convento y a la iglesia. El resto, como se puede imaginar, fue pasto de llamas. Tanto los retablos como el monumento funerario de mármol que representaba al fundador y a su esposa desaparecieron con el incendio. También se malograron la mayor parte de las obras pictóricas. Las imágenes, sin embargo, pudieron ser rescatadas. El edificio fue reconstruido con relativa celeridad.
Con la desamortización, el convento fue cedido al Ayuntamiento en 1822, acogiendo las Casas Consistoriales, la cárcel pública y una escuela de Instrucción Primaria, entrando en una fase de deterioro considerable. En 1980 se restaura y se convierte en Casa de la Cultura. Posteriormente, se implantó en el edificio, con escaso éxito, un Museo de Ciencias Naturales, ya en desuso. Alguna de sus salas se utiliza en la actualidad para albergar exposiciones temporales. La biblioteca, incluida por el Cabildo en el Plan Insular de Bibliotecas, se ha realojado en una sala de mayores dimensiones dentro del propio recinto. En otra dependencia contigua, en la planta alta, tiene su sede el Archivo Municipal. Una de las salas de la galería baja, igualmente amplia, es utilizada como sala de conferencias y proyecciones ocasionales.
La delimitación para este Monumento obedece a la necesidad de proteger uno de los templos más destacados de la isla de Tenerife, con una riqueza patrimonial y artística que lo convierte en un hito monumental de la arquitectura del archipiélago. De esta forma se preserva el ambiente urbano más inmediato al inmueble de futuros impactos derivados de obras o transformaciones físicas del espacio, que generen impactos directos a la iglesia o que dificulten la contemplación y estudio de los valores patrimoniales que dieron pie a su declaración.

