El Santa Claus o Papá Noel (I). Por Carlos García

El origen del personaje hay que buscarlo en Nicolás, nacido en Parara de Licia, antigua provincia del Asia Menor, obispo de Myra, capital de Licia, junto al mar mediterráneo, en lo que hoy es Turquía, que sufrió prisión en la persecución de Diocleciano por confesar su fe, siendo liberado por el emperador Constantino.

Tras su muerte el 6 de Diciembre de 345 su devoción fue mucha, convirtiéndose en patrono de los niños y de los marineros, obrando muchos milagros. En el siglo VI el emperador Justiniano  construyó una iglesia en su honor en Constantinopla,  propagándose  su popularidad por todo el cristianismo, nombrándolo patrón de Rusia donde su devoción es muy extensa. En 1.807 sus restos, rescatados de Mira, fueron llevados a la Basílica de Bari, Italia,  por lo que se le conoce, también, con ese nombre, siendo muy milagrero por el fenómeno de exudar una sustancia que se conoce como “el manna di San Nicola”.

Su figura cristiana ha sido modificada modernamente habiéndose cambiado su mitra de obispo por un gorro nórdico y ya no reside  en Turquía sino en el Polo Norte,  comenzando  su historia actual  cuando, en 1.809, el escritor norteamericano Washington Irving, publicó un libro  titulado “La historia de Nueva York según Knickerbocker”, donde San Nicolás era despojado de sus atributos de obispo y dibujado como un hombre mayor, grueso y divertido, vestido con sombrero de ala, calzón y pipa holandesa y que, tras llegar a Nueva Cork, se dedicó a repartir regalos por las chimeneas que sobrevolaba en un caballo volador arrastrando un gran trineo, lo que lo hizo muy popular entre la población que convirtió el “sinterklaas” holandés, en el “santa claus” norteamericano.

También te podría gustar...