El proceso ritual de los Corazones de Tejina (y II)
Por Julio Torres Santos
La Fruta
Una vez que se ha cubierto de rama, se dispone la fruta, previamente cosida, sirviendo de guía «hilo de bala». Puesto que ha de coserse, no es posible utilizar frutas con hueso o del tipo del melocotón, sólo peras, manzanas y limones (antes, también membrillos). En las divisiones del Corazón se colocan las tortas y racimos de uva-blanca y negra-.
Antiguamente la fruta se robaba (se cuentan variadas anécdotas, como la de un propietario que vendió la fruta en el árbol a un barrio, y en la misma noche, la robaron los de otro) o se donaba.
Los distintos barrios empiezan a colocar la fruta a las 12 de la noche del sábado, siguiendo siempre el mismo orden, establecido por la tradición: primero el Pico, luego la calle de Arriba y, justo a las 5 de la madrugada, la calle de Abajo. En la elaboración del Corazón sólo participan hombres; las mujeres colaboran haciendo café o caldo para ofrecerlo a los que trabajan o a los mirones. Mientras están haciendo el Corazón se tiran muchísimos voladores (cohetes): por su dirección se sabe a que barrio pican, contestándose mutuamente.
El Ramo
La estructura del Corazón va coronada por un ramo de flores, en el que destacan claveles, retamas,… y cuya elaboración sí está en manos femeninas. Va atado por un lazo de colores, en más de una ocasión donado por promesas al Santo. A las nueve de la mañana, antes de salir el Corazón, se ata el ramo.
El domingo se cuelgan los Corazones
En la tarde del sábado, miembros de las distintas comisiones empiezan a horadar el hueco para colocar el mástil que ha de sostener su Corazón. Cada mástil (denominado «palo») tiene un color distinto; en la punta hay una polea desde la cual se alzará el Corazón. Los de las calles Arriba y Abajo se disponen delante de la Iglesia; a la izquierda, y en un plano más atrás, el del Pico.
En la mañana del domingo, sale de su barrio cada Corazón, tendido horizontalmente a hombros de unos 24 hombres. Le sigue una parranda, formada por hombres y mujeres de todas la edades, lo importante es que sepan tocar y cantar. Con ellos, el resto de los acompañantes, lanzando «vivas» al Corazón.
El primero que llega a la Plaza es el del Pico. A su entrada suenan las campanas de la Iglesia. El de la calle Abajo sube hasta el Ramal, cruzándose con el de la calle Arriba, momento en que se incrementan los «vivas» a sus Corazones respectivos, al tiempo que sus porteadores lo elevan en brazos y se cantan coplas alusivas al otro Corazón.
Colgar un Corazón es un arte, donde fuerza y ayuda mutua se ponen de manifiesto. El extremo superior del Corazón se ata con la cuerda que previamente se pasó por la polea del palo. Al otro extremo un grupo de hombres tira de la cuerda, mientras uno se encarga de colocarlo en su sitio. La misma cuerda que sirvió para izarlo, servirá también para fijarlo. Mientras se iza el Corazón, la parranda y los acompañantes están presentes; terminada la operación la parranda volverá a su barrio, donde le ofrecen un brindis. La gente queda en la Plaza contemplando los Corazones.
En la tarde del lunes tendrá lugar el descuelgue de la fruta, y al mediodía del martes el Corazon, tras el pique de las parrandas regresará a su ddede con el mismo aparato de la entrada -Parrandas,cohetes y pique…).

