El Pico volvió a llenarse de tradición y alegría en su multitudinaria romería de los carros

Un año más, la alegría desbordó las calles de El Pico, en Tejina, durante la celebración de una de las romerías más singulares y esperadas del municipio. Decenas de carros romeros y centenares de vecinos, romeros y visitantes participaron en esta cita festiva que, gracias a su celebración en la tarde del sábado y al protagonismo de los tradicionales carritos romeros, conserva un carácter diferente, cercano y especialmente animado.
La jornada comenzó pasadas las cuatro de la tarde con la celebración de una misa en la iglesia de El Pico, acto que dio paso a la tradicional romería, que recorrió durante horas las calles del popular barrio tejinero. Esta celebración representa el punto culminante de un amplio programa de actos organizados por la Comisión de Fiestas, que un año más volvió a esforzarse para mantener viva una de las romerías más jóvenes de Tenerife.
Tras la función religiosa en honor a San Isidro Labrador, la comitiva partió desde la parroquia para adentrarse en las calles de Tejina entre música, tradición y un ambiente festivo inmejorable. Parrandas, carros y alguna carreta acompañaron el recorrido junto a representantes de la corporación municipal y numerosos visitantes llegados desde distintos puntos del Archipiélago. Las rondallas, los grupos de baile y las bandas que interpretaron aires tradicionales canarios pusieron ritmo a una tarde marcada por la convivencia y el arraigo popular.
Especial protagonismo tuvieron, una vez más, los grupos de amigos reunidos alrededor de los carros cargados de olorosos y sabrosos pinchitos, acompañados del tradicional vino de la tierra, elementos que contribuyeron a convertir el sábado 11 de mayo en una jornada inolvidable para vecinos y visitantes.
La romería volvió a demostrar el fuerte vínculo que une a Tejina con sus tradiciones y con el mundo rural. Un año más, la alegría desbordó El Pico y, con ella, todo el pueblo tejinero, que abrazó nuevamente sus raíces y sus campos en un maridaje perfecto entre tradición, identidad y fiesta popular.
