El Mercado Municipal de La Laguna con las recetas para el otoño: Mermelada de menbrillo

Estábamos esperando la época de membrillos para preparar una mermelada bien sabrosa y aromática y ¡por fin llegó! Apenas los vimos en el mercado no los compramos
Esta mermelada de membrillo no tiene nada que ver con las que compras normalmente en los supermercados. Primero está su aspecto: tiene un color rosado suave precioso. Su sabor: la mezcla del membrillo y la fragancia del anís estrellado, la canela y el limón es delicioso.
Esta mermelada la puedes comer sola a cucharadas, dentro de un yogurt, con el pan del desayuno o las galletas de la merienda, encima de queso tierno o como relleno en las galletas. Donde quieras y como quieras, el asunto es que hacer mermelada en casa es lo mejor del mundo y el orgullo que sientes cada vez que la pruebas no tiene precio.
Ingredientes:
1½ kg. de membrillo pelado y cortado
750 gr. de azúcar
jugo o zumo de 3 limones
la piel de un limón
1 rama de canela
1 estrella de anís estrellado
5 frascos de mermelada con su tapa esterilizados
Manos a la obra
Prepara un recipiente grande con abundante agua fría y el jugo o zumo de un limón. Esto servirá para ir metiendo el membrillo mientras lo cortas y lo preparas y evitar que se oxide y se ponga marrón.
Lava, pela y corta en trozos de 2 cm. el membrillo y lo vas colocando dentro del con agua y limón.
Ahora preparamos la mermelada:
En una olla bien grande coloca el membrillo en trozos, un chorrito de agua que solo cubra el fondo de la olla, el azúcar, la canela, el anís estrellado y la piel de limón. Deja cocinar a fuego medio y destapado por 30 minutos. Remueve de vez en cuando. Verás como el azúcar se comienza a disolver y el membrillo se pone brillante.
Pasado el tiempo de cocción, introduce un palito de madera o un cuchillo en el membrillo y si éste entra con suavidad, significa que la fruta está lista para licuarla.
Con la ayuda de una batidora o licuadora de mano, tritura la fruta hasta que obtengas la consistencia deseada. A unos les gusta encontrarse trozos de fruta en la mermelada y a otros no, pues tú decides como la quieres.
Vierte la mermelada aún caliente en los frascos, colocas y cierras bien las tapas, volteas los frascos y los dejas enfriar bien. Cuando estén fríos los guardas en la nevera.
