El Mercado Municipal de La Laguna con la cocina: Canapés y montaditos para ver los grandes partidos de fútbol

El bufé supone una alternativa diferente, que nos permite disfrutar y degustar aquello que nos apetece, sin las ataduras de lo formal y además estas pequeñas recetas faciles de hacer dan más emoción al pre partido y a otros tipos de fiestas. En el Mercado lagunero encontrarás todo lo necesario para elaborarlos.
CANAPÉS DE TOMATE Y HUEVO
Cortar con un cortapasta 6 bases de pan negro, untar con mantequilla y colocar encima una rodaja de tomate tipo “cereza”, con una anchoa dentro. Sobre éste, medio huevo de codorniz guisado y medida aceituna negra.
CANAPÉS DE JABUGO Y TRIGUEROS
Cortar por la mitad 3 rebanadas de pan de molde, retirar los bordes e igualar el tamaño. Untar con mantequilla, colocar encima una loncha de jamón, 2 puntas de espárragos trigueros (de bote) y decorar con dos tiras de pimiento rojo
CANAPÉS DE PEPINO Y SALMÓN
Cortar con cortapasta 6 rodajas de pepino y 6 del mismo tamaño de paté de salmón. Poner encima y adornar con huevas de salmón y una ramita de eneldo.
VOLOVANES DE GAMBAS
Rellenara 6 minivolovanes (de adquisición en cualquier dulcería o panadería) con 6 gambas cocidas, muy picadas y mezcladas con salsa rosa, a la que se pueden añadir unas gotitas de tabasco. Adornar con una gamba entera.
CESTITAS DE QUESO Y NUEZ
Rellenar 6 tartaletas (también de adquisición en cualquier dulcería o panadería) con queso crema, o queso crema batido con queso roquefort. Decorar con media nuez.

SAQUITOS SORPRESA
Prepara 6 crepés pequeños: ¼ kg de harina, ¼ l de leche, ¼ l de agua, 4 huevos, pizca de sal y de azúcar. Pasar todos los ingredientes por la batidora y dejar reposar al menos media hora. Engrasar una sartén con un poco de mantequilla, echar una cucharada de masa, espera que se seque y darle la vuelta por el otro lado. Sacar y reservar. Seguir hasta que terminemos la masa. Rellenarlos con un revuelto de huevo y cangrejo ruso. Cerrar cada saquito con una hoja de cebollino.
TARTALETAS DE SOBRASADA
Rellenar 6 bases de masa quebrada, previamente horneada, con sobrasada, utilizando una manga pastelera. Decorara con cebollino.
HUEVOS DE CODORNIZ
Cortar una barra de pan estrecha en rebanadas de 1 cm de grosor, tostarla y untarlas con 1 diente de ajo y 1 tomate maduro. Recortar lonchas de jamón jabujo del mismo tamaño que las rebanadas y colocarlas encima. Freír los huevos de codorniz, escurrirlos y colocar uno sobre cada pan. Servir inmediatamente.
TERRINA DE SALMÓN
Ingredientes (Para 6 personas): 600 g de salmón ahumado en lonchas, 120 g de mantequilla, 40 g de anchoas, el zumo de 1 limón, unas ramas de eneldo. Para la guarnición: ensalada variada, aceite, vinagre y sal.
Desalamos las anchoas dejándolas en remojo 30 minutos. Tras escurrirlas y secarlas, las trituramos en la batidora junto con el zumo de limón y el eneldo picado. Mientras dejamos que la mantequilla se ablande para luego mezclarla con la pasta de anchoas. Forramos con un film trasparente de cocina un molde alargado, forrándolo después con una capa de lonchas de salmón. Seguimos poniendo capas de la pasta de anchoas y de salmón alternativas hasta completar la terrina. Presionamos bien y volvemos a cubrir con film transparente. Dejamos en la nevera un mínimo de 8 horas. Servimos con ensalada aliñada.

«PANTUMACA»
Cómo preparar un buen “pan tumaca”
Si preguntas a un catalán cual es el alimento o plato más típico de su gastronomía, lo primero que le vendrá a la cabeza es, sin duda, el “pan tumaca” (pan con tomate en castellano, también “pa amb tomàquet”, o “pa amb tomata” según el dialecto). Se trata de una receta de simple preparación a base de pan en el que se restriega un tomate crudo y maduro especial para que la rebanada quede bien untada y de color rojo. Pero antes de daros más pistas, vamos a conocer un poco más el origen de este acompañamiento perfecto para el embutido de tu bocadillo…
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La mayor parte de las fuentes aseguran que el pan tumaca está inspirado en el pan con aceite, una preparación ya presente en la cocina mediterránea desde la Antigua Grecia. En el siglo XVII aparece el panbolibo (pan con aceite) en un recetario de Jaume Oliver, pero no es hasta la llegada del tomate desde América en el siglo XVIII que se populariza el consumo de este delicioso y jugoso fruto. En 1884 aparece la primera referencia escrita de la receta del pan con tomate, situando su origen en las típicas casas de payés catalanas, en las que se solía restregar el tomate en el pan reseco de días atrás y aderezarlo con un chorro de aceite y un poco de sal. Otras fuentes aseguran que el “pan tumaca” lo implantaron realmente los trabajadores murcianos que vinieron a trabajar en la construcción del metro de Barcelona en los años 20. Se dice que éstos plantaban tomateras a lo largo de las vías y a la hora de almorzar untaban el pan seco con los tomates para ablandarlo y poder comérselo. Aún así, las referencias anteriores desmienten que sea una idea original procedente del sur de España.
Sea cual sea su origen, como dice Manuel Vázquez Montalbán en su libro “El premio” (1996) el “pan tumaca”, “materializa el encuentro entre la cultura del trigo europea, la del tomate americana, el aceite de oliva mediterráneo y la sal de la tierra que consagró la cultura cristiana”. Se podría considerar, por tanto, que esta receta es la unión de alimentos de varias culturas, pero que ha sido adoptada por los catalanes, que la han convertido en seña de identidad. En el resto de España, así como en otros países europeos, se suele consumir el “pan tumaca” como una rebanada de pan en la que se extiende una mezcla triturada de tomate, aceite y sal (a veces también se le echa ajo), pero el “plato” original no es exactamente así…
Para comer un auténtico “pan tumaca” catalán debemos elegir correctamente los productos que utilizaremos: un tomate de untar maduro, una rebanada de pan de tamaño generoso (mejor si es pa de payés o pan rústico tostado), aceite de oliva y un poco de sal y ajo si gustamos. Cortamos el tomate por la mitad sin quitarle la piel, cogemos una de las mitades, la encaramos hacia la miga del pan y extendemos presionando con fuerza el contenido del tomate por la rebanada hasta que ésta quede de color rojo en su totalidad. Podemos repetir el proceso por ambas caras del pan si es de payés. No temas si quedan semillas o trozos del tomate, eso le dará más sabor. Luego podemos pasar un ajo por los bordes o la miga del pan. Finalmente echamos un chorrito de aceite y un poco de sal por encima de la miga untada con tomate y voilà! ¡Ya tenemos el perfecto acompañamiento para un plato de embutidos o para un bocadillo de lujo!
