El Cristo de La Laguna, la Plaza, los templetes y las fiestas (I)

Julio Torres Santos
De mí libro “Templetes para El Cristo” Compra online
Librería El Águila http://www.libreriaelaguila.es/

Los templetes y la Entrada del Cristo de La Laguna

Las celebraciones en honor al Santísimo Cristo constituyen, por excelencia, las grandes fiestas de La Laguna. Dentro de ellas, el llamado “Día del Cristo”, cada 14 de septiembre, ocupa un lugar de especial relevancia en la vida de la ciudad.

No se trata simplemente de una fiesta más del calendario. El Día del Cristo representa, año tras año, una manifestación de esa identidad colectiva que ha permitido a La Laguna atravesar los siglos conservando una personalidad propia: una ciudad de ritmo pausado, profundamente vinculada a sus tradiciones, su historia y su cultura, pero que, al mismo tiempo, ha sabido mantener vivas sus aspiraciones de modernidad, renovación e innovación.

El momento culminante de las celebraciones tiene lugar precisamente el 14 de septiembre y, de manera muy especial, durante la monumental exhibición pirotécnica de la “Entrada”. No es casual que esta jornada haya sido conocida popularmente también como el “Día de los Fuegos”. La Entrada se convirtió, con el paso del tiempo, en uno de los acontecimientos más esperados y representativos de las fiestas, hasta quedar inmortalizada en la memoria popular a través de coplas como esta:

“Dos cosas hay en Canarias
que causan admiración:
las alfombras de la Villa
y la Entrada del Señor.”

Como he recogido en mi libro, los fuegos del día 14 han permanecido históricamente vinculados a los diferentes templetes construidos para el Santísimo Cristo de La Laguna.

Estos templetes fueron concebidos, ante todo, como monumentos levantados en homenaje al Cristo. Esa fue, sin duda, su principal razón de ser y el motivo esencial que impulsó su construcción. Sin embargo, desempeñaron también una función práctica de considerable importancia: servir de protección a la venerada imagen durante la gran exhibición pirotécnica de la apoteósica Entrada.

Sería equivocado interpretar esta tradición como una manifestación meramente profana. En la ofrenda que la ciudad realiza a su Cristo existe un profundo sentido religioso y espiritual. Los fuegos son también una forma mediante la cual el pueblo lagunero expresa colectivamente su fe, su devoción y el profundo vínculo que mantiene con la imagen del Santísimo Cristo.

De esta manera, los cohetes ascienden y estallan en el cielo como puede hacerlo, en lo más íntimo del alma, una plegaria encendida. Una oración que unas veces implora protección y favores y que, en otras ocasiones, expresa agradecimiento por las gracias recibidas. El estruendo, la luz y el color de la Entrada adquieren así una dimensión que trasciende el espectáculo pirotécnico para convertirse en una manifestación pública de sentimiento, tradición y fe.

Con este artículo, escrito con motivo de las fiestas de 2026, pretendemos contribuir a que los templetes del Cristo de La Laguna recuperen el importante lugar que justamente les corresponde dentro de la historia, la cultura y las tradiciones de las Fiestas del Santísimo Cristo.

Los templetes forman parte de la memoria de estas celebraciones y, con ellas, de la propia historia de La Laguna. Por ello, sería deseable que cualquier futura remodelación de la plaza tuviera presente este legado y contemplara nuevamente la presencia de un templete y una fuente, recuperando así unos elementos estrechamente ligados durante generaciones a la imagen del Cristo, a la Entrada y a una de las tradiciones más arraigadas de la ciudad.

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