El barómetro del CIS muestra que Vox se dispara en intención de voto

Los barómetros del CIS, que en los últimos meses han protagonizado polémica por su nueva metodología y los resultados que arroja, ofrecen en este comienzo de año un vuelco espectacular. El partido de extrema derecha Vox continúa creciendo en popularidad y ya es el 6,5% de los españoles el que dice que le votarían si se celebraran elecciones mañana, pero lo más llamativo es que el PP se hunde cinco puntos en un solo mes, y solo afirma que le votaría el 14,9%, cayendo relegado al cuarto puesto entre los partidos nacionales.
Si se celebraran elecciones hoy, la opción preferida por los ciudadanos sería el PSOE (29,9%), un punto más que el más pasado y duplicando en intención de voto al partido de Pablo Casado. La segunda fuerza política en intención de voto sería Ciudadanos (17,7%), a muy larga distancia; Unidos Podemos (15,4%, tercero, sube medio punto respecto al anterior barómetro) y duplicando en intención de voto al partido de Pablo Casado.
Estos datos hay que enmarcarlos atendiendo al hecho de que el CIS ya no ofrece la tradicional estimación de voto que intenta aproximarse a lo que los ciudadanos votarían si hoy se celebraran las elecciones corrigiendo mediante ajustes estadísticos los sesgos de las respuestas directas, la llamada «cocina» de las encuestas.
Precisamente, el presidente del organismo, José Félix Tezanos, compareció en el Congreso el miércoles y señaló que el barómetro del CIS ofrece «verazmente los datos que reflejan lo que piensan los españoles que son encuestados» «sin manipulación» alguna.
Intención de voto, dato ‘crudo’ sin estimación
Lo que hace ahora el CIS bajo la dirección de Tezanos, sociólogo que fue secretario de Estudios y Programas del PSOE, es ofrecer los datos de intención de voto directo, esto es, la respuesta de los encuestados cuando se les pregunta a qué partido votarían si mañana se celebraran elecciones generales, y dejar en manos de investigadores privados difundir «bajo su responsabilidad» los modelos de estimación de voto que consideren más convenientes a partir de otras preguntas del barómetro y sus propios cálculos posteriores.
Respecto a la evolución de la intención de voto desde las elecciones de junio de 2016, aunque se puede expresar a título orientativo (ver el gráfico a continuación), ha dejado de ser una serie histórica homogénea, ya que desde la llegada de Tezanos a la presidencia del CIS el pasado verano, los barómetros que incluyen la intención de voto pasaron de ser trimestrales a mensuales y además han experimentado hasta tres cambios de metodología en los últimos cinco meses.
Así, en agosto de 2018, en el primer barómetro del CIS con Tezanos al frente, la estimación de voto se simplificó a una mera combinación de la suma del voto directo y la simpatía -el partido al que el votante se siente más cercano-, lo que sería una «cocina» mínima, pero que no evita sesgos ya que esta variable de simpatía beneficia tradicionalmente al PSOE. En noviembre, ante las elecciones andaluzas, el CIS introdujo una fórmula contemplando el voto directo y el recuerdo de voto. Y en el barómetro de diciembre, se difundieron simplemente los datos de intención de voto directo, evitando cualquier fórmula de estimación.
