Don Juan Bautista Antequera y Bobadilla. Por Julio Torres Santos

A la izquierda: el Vicealmirante Juan Bautista Antequera Bobadilla (Museo Naval de Madrid). A la Derecha: El 20 de septiembre de 1867, entraba en Cádiz la fragata blindada ‘Numancia’ poniendo fin a un largo viaje en el que fue el primer barco blindado – o acorazado – de la historia que dio la vuelta al mundo, tras haber cruzado los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, y pasado el estrecho de Magallanes y el cabo de Buena Esperanza.

En la fachada de una antigua casa frente al histórico y lagunero templo parroquial de Nuestra Señora de la Concepción, una lápida advierte al transeúnte que allí vio la luz primera el Almirante Don Juan Bautista Antequera y Bobadilla. Esta lápida fue colocada en Julio de 1890, dos meses después de su fallecimiento, cuando aún vivía su hermano, el eminente jurista Don José María.

Don Juan Baustista Antequera Hijo de Don Juan Bautista Antequera y García y de Doña María del Rosario Bobadilla y Peri, nació este insigne marino el 11 de junio de 1823 siendo bautizado en la Iglesia de la Concepción de Santa Cruz, considerada en aquella época como parroquia castrense. Posiblemente, al ser bautizado en la parroquia santacrucera, hizo confundir a los biógrafos que lo han dado como nacido en Santa Cruz.

Desde muy joven ingresó como cadete en la marina, habiendo destacado a lo largo de su carrera por su inteligencia, heroísmo y recio carácter, sobresaliendo notablemente en todos los puestos que ocupó, lo mismo en mar que en tierra. Protagonizó con letras de oro una brillante página de ]a historia de la marina en el célebre viaje de circunnavegación de la fragata «Numancia», embarcando en Cádiz el 4 de febrero de 1865 y, tras tomar parte en la Batalla del Callao, donde se cubrió de gloria y renombre, trasbordando su insignia Méndez Núñez al caer herido a la fragata Villa de Madrid, continuando Antequera siempre al mando de la «Numancia», recorre el Pacífico y el Indico, llegando a Montevideo el 15 de mayo de 1867, y posteriormente otra vez a Cádiz en septiembre del mismo año, completando así la vuelta al mundo y logrando la hazaña de ser el primer buque blindado que lo circundó. De este evento nos dice Miguel Tormo (en La Armada en el Reinado de los Borbones):

«España se mantenía ausente de las grandes exploraciones y los grandes viajes del s. XIX. Y una fragata española, la célebre Numancia, que fue el primer acorazado español, realizó el más extraordinario de todos. Y en medio de su prodigioso periplo, sostuvo y ganó una guerra. Tal fue el temple de los dos hombres que se repartieron la empresa, los insignes marinos D.Casto Méndez NÚñez y D. Juan Bautista Antequera». También Benito Pérez Galdós lo incluye en sus Episodios Nacionales: «La vuelta al mundo en la Numancia».

Por su brillante y valerosa actuación en el Callao, Antequera es ascendido a brigadier de la Armada. A partir de este momento, la personalidad de este ilustre marino va rodeándose de una aureola de fama y de prestigio. Desempeña altos cargos del Estado y es el reorganizador de la Armada española en el último tercio del pasado siglo. Hasta que, resentida su salud harto quebrantada por múltiples achaques y dolencias, fallece en el pueblecito de Alhamada (Murcia), el 16 de mayo de 1890, después de más de cincuenta años de servicios en la Marina.

Posteriormente, los restos mortales de este heroico y gran almirante lagunero son trasladados con todos los honores y solemnidad al Panteón de Marinos Ilustres, de San Fernando.

En el año 1990, con motivo del primer centenario de su fallecimiento, le fue rendido un homenaje por el Instituto de Historia y Cultura Naval y el Ayuntamiento de La Laguna. Entre las diversas personalidades que se trasladaron desde la península, se encontraba el director de dicho Instituto, Almirante Fernando Bordeje, y algunos familiares de Antequera, como el Alférez de Navío Antequera Becerro y D. Juan Antequera Jordán, Duque de Santa Pala. En estos actos, que tuvieron lugar en el Ayuntamiento y ante la fachada de la casa natal, el erudito y prestigioso historiador Antonio Romeu de Armas, en el discurso de su intervención, declaraba que Antequera nació en La Laguna, subsanando este dato de su artículo publicado en el periódico El Dia, del 23 de mayo de 1976 . En recuerdo de este homenaje también fue colocada una lápida con la siguiente inscripción:

«El Instituto de Historia y Cultura Naval y el Ayuntamiento de La Laguna en conmemoración del primer centenario del fallecimiento de excelentisimo señor Don Juan Bautista de Antequera y Bobadilla, almirante de la Armada, ministro de Marina, Senador del Reino de Canarias e hijo preclaro de esta ciudad. 10 de mayo de 1990».

y como colofón a estos escuetos datos de la vida de nuestro ilustre paisano, trascribimos de un artículo firmado por Juan Antonio Antequera lo siguiente: «He aqui, pues, resumida, la actuación del Almirante Antequera, que completaremos con el dato de que nació en La Laguna ciudad a siete kilómetros de Santa Cruz de Tene rife, capital de la provincia de Tenerife-, y no en ésta última, como erróneamente consignan algunos biógrafos».

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