De la mano del Mercado de La Laguna, la Gastronomía del Carnaval y la Cuaresma: Todos los Viernes el sabor de la Cuaresma y la Semana Santa

 

La gastronomía nos habla de cultura. De costumbres y tradiciones únicas. De celebraciones ancestrales y de sabores que invitan a descubrir más sobre ellas. Juega un papel fundamental en las fiestas populares y es que, a través del paladar, somos capaces de asociar momentos, sentimientos y emociones vinculadas a esa festividad.

Buñuelos de viento Viernes de Piñata y

primero de Cuaresma

Ingredientes:

Para la crema de vainilla:

4 yemas de huevo M
1/2 litro de leche entera
100 g. azúcar blanquilla
50 g. de maicena (harina de maíz fina)
50 g. de mantequilla
La piel de un limón
1 vaina de vainilla o una cucharadita de esencia de vainilla
1 ramita de canela

Para los buñuelos de viento:

50 g. de mantequilla
3 huevos M
300 ml de agua
150 ml. de leche entera
3 cucharadas de azúcar blanquilla (15 g x 3= 45 g)
1/2 cucharilla tipo postre de sal (3 gramos)
300 g. de harina de trigo de todo uso
10 g. de levadura química en polvo tipo Royal
La ralladura de 1/2 naranja
1/2 litro de aceite de suave (aceite de oliva virgen extra o aceite de girasol) para freír

Para decorar los buñuelos:

Azúcar y canela en polvo (al gusto)

Manos a la obra

Comenzamos preparando los ingredientes, lavamos bien la naranja y rallamos la mitad de la misma. A mí me gusta el toque a cítrico de la naranja, pero pueden cambiarlo por el del limón, es sólo para aromatizar la masa. Reservamos en un cuenco pequeño.

En un bol pequeño tamizamos la harina con un colador. Añadimos una cucharilla tipo postre de levadura en polvo, mezclamos bien y reservamos.

Ponemos a fuego medio una cazuela con el vaso de agua, el medio de leche entera, la mantequilla en dados, la ralladura de naranja, el azúcar y la sal. En cuanto empiece a hervir retiramos. Mezclamos bien con unas varillas.

Echamos la harina tamizada con el toque de la levadura de una sola vez y llevamos de nuevo al fuego. Removemos con una cuchara de madera hasta conseguir una masa homogénea, una crema lisa y sin grumos. Si vemos que queda algún grumo de harina, no se preocupen, poco a poco irá desapareciendo. El calor acabará haciendo que se integre en la masa.

Al final nos quedará como una bola compacta, se tiene que despegar de las paredes del caldero hasta que parezca que está completamente seco. Apagamos el fuego y retiramos el caldero con la masa que acabaremos de hacer fuera del fuego. Dejamos templar unos minutos antes de añadir los huevos.

Añadimos los huevos de uno en uno. Removemos de tal manera que, hasta que no esté integrado el primero, no se añade el segundo. Nos quedará una masa de buñuelos de viento espesa, brillante y mucho más cremosa.

Fritura y presentación final de los buñuelos de viento

Ponemos a calentar a fuego medio una sartén con abundante aceite neutro (de girasol o de oliva suave) para que no le aporte más sabor a la masa. Con la ayuda de dos cucharillas, vamos formando los buñuelos de viento que iremos friendo.

La dificultad de este postre está en la temperatura del aceite. Ya que si está poco caliente la masa cae al fondo y debe procurarse que se mantenga a flote. Pero si está demasiado caliente se forma una envoltura seca alrededor del buñuelo que impide que éste crezca.

Además si el aceite está muy caliente, se nos dorarán muy rápidamente y quedarán crudos por dentro. La primera tanda nos servirá para probar las siguientes y que nos salgan de rechupete.

Echamos a la sartén de pocos en pocos ya que van a doblar su tamaño. Cuando estén dorados sacamos los buñuelos a un papel absorbente. Cuando estén templados rebozamos con azúcar y la canela. Así ya estarían perfectos, pero para finalizar los rellenamos con la crema pastelera o cualquier otro relleno preferido.

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