Curiosidades e historia de la cuaresma y la Semana Santa lagunera: ¿Por qué dejan de sonar las campanas en Semana Santa?

En la tradición de la Iglesia, las campanas dejan de sonar desde el Jueves Santo hasta la Vigilia Pascual del Sábado Santo. Este silencio tiene un significado simbólico muy profundo dentro de la liturgia de la Semana Santa.
Un signo de duelo y recogimiento
El Jueves Santo se celebra la Última Cena de Jesús. A partir de ese momento comienzan los días que recuerdan su pasión, muerte y sepultura.
Por este motivo, las campanas —que normalmente expresan alegría, celebración o llamada festiva— guardan silencio como señal de duelo y respeto. El silencio ayuda a crear un ambiente de sobriedad y recogimiento en la comunidad cristiana.
La sustitución por matracas y carracas
Durante esos días, en muchos pueblos las campanas se sustituyen por instrumentos de madera como:
La matraca
La carraca
Estos instrumentos producen un sonido seco y áspero, muy diferente al de las campanas. Se utilizaban para:
Avisar de los oficios religiosos.
Señalar determinados momentos de la liturgia.
Mantener la costumbre de convocar al pueblo.
Una antigua tradición popular
Existe además una explicación popular muy extendida en muchos pueblos: se decía que “las campanas se iban a Roma” durante esos días. Según esta tradición, regresaban en la Vigilia Pascual, cuando vuelven a sonar con alegría para anunciar la Resurrección de Cristo.
El regreso del sonido
En la noche del Sábado Santo, durante la Vigilia Pascual, las campanas vuelven a sonar con fuerza. Ese momento simboliza la alegría de la Resurrección, marcando el final del silencio y del luto.
Así, el contraste entre el silencio de los días santos y el repique festivo de Pascua refuerza el significado de la celebración cristiana.
